doAlvin Coolidge no fue el primer presidente estadounidense cuyo nombre estuvo indeleblemente vinculado al exceso sexual (y, claro, no sería el último). Por otro lado, es el único que ha dado su nombre a un fenómeno sexual científicamente comprobado, una manifestación biológica de la codicia sexual masculina que sigue siendo objeto de investigación en la actualidad.
Todo comenzó con una anécdota apócrifa que parece haber sido originalmente una broma hecha hace casi setenta años durante un discurso en una conferencia universitaria por Richard Whalen, un investigador sexual olvidado desde entonces por la historia. Ésta es la forma que ha adoptado desde entonces la leyenda sobre el origen del “efecto Coolidge”. En la década de 1920…