Francesca Musacchio
Más de mil hombres sobre el terreno para la manifestación de hoy en Roma. Así lo prevé el sistema de seguridad de la Jefatura de Policía que tendrá que gestionar la marcha “No Reyes”. La salida está prevista para las 14:00 horas. desde Piazza della Repubblica con llegada a San Giovanni. Se prestará la máxima atención al recorrido, pero especialmente a los objetivos sensibles y a los lugares institucionales vecinos. También se encuentran bajo vigilancia grupos y personas que llegan a la capital desde otras ciudades. Según las estimaciones de los organizadores, en el evento participarán unas 15.000 personas, pero este número podría aumentar. Es por ello que el sistema de seguridad ha incluido numerosos agentes y controles también en los puntos de acceso a la ciudad, como estaciones de ferrocarril y peajes de autopistas.

El movimiento “No Kings”, nacido en Estados Unidos como reacción a la administración Trump, organizó para esta jornada la tercera movilización global, dividida en cientos de iniciativas simultáneas. No un cuadrado único, sino un sistema coordinado: diferentes contextos, diferentes métodos, unidos por una misma línea de acción. Y en Italia, el lugar ideal es Roma, donde se teme la infiltración de grupos violentos. Según fuentes de Il Tempo, también esta vez se trataría de provocar para desencadenar la reacción policial y luego hacer propaganda de la supuesta represión gubernamental. Un sistema ya probado, que ha dado lugar, a lo largo de los años, a enfrentamientos entre manifestantes y policías en numerosas plazas italianas. De hecho, en las plataformas sociales, donde circulan los mensajes de los antagonistas, ya está disponible el contacto con el equipo jurídico en caso de detenciones o detenciones durante la manifestación.

Señal que indica el deseo de aumentar la tensión. En la procesión participarán alrededor de 700 siglas. Entre ellos se encuentran también los movimientos estudiantiles que, en un post en las redes sociales de lanzamiento de la asamblea del 1 de abril, publican una imagen de Giorgia Meloni, Donald Trump, Matteo Salvini, Epstein, Nethanyau y otros, acompañada de un texto: “Hemos dado una bofetada al gobierno Meloni, y las primeras cabezas empiezan a rodar… pero es Meloni quien debe dimitir.

Tenían miedo de nuestro voto, de los millones de jóvenes que salieron a las calles este otoño, hasta el punto de prohibir votar a quienes estudian o trabajan lejos de casa. Tenían razón porque estamos cansados de ser ridiculizados por una clase política indecente: mafiosos, belicistas, sapos multimillonarios pedófilos, fascistas en las redes sociales y en el gobierno que fomentan el racismo y el individualismo desenfrenado en nuestra ciudad. ¿Qué sigue? ¿Cómo podemos transformar esta “apolítica” en activación? ¿Cómo podemos organizarnos sin que los partidos habituales absorban nuestra ira?

Un mensaje que hace referencia a la manifestación de hoy donde la presencia del mundo antagónico representa uno de los mayores factores de riesgo. Anarquistas, centros sociales, movimientos estudiantiles y los habituales grupos de encapuchados que acuden a las manifestaciones con el objetivo de enfrentarse a la policía. De hecho, la victoria del “no” en el referéndum ha revitalizado la galaxia antagónica que pretende más desafiar al gobierno que exigir el fin de las guerras en curso. Al fin y al cabo, para expresar sus ideas utilizan la misma violencia que las guerras que quisieran cancelar.