Increíble situación en Washington. El proyecto del enorme salón de baile deseado por Donald Trump en la Casa Blanca fue aprobado el jueves 2 de abril por una comisión federal de planificación compuesta por personas cercanas al presidente, pero las obras siguen esperando una decisión judicial. El martes, un juez federal ordenó detener la construcción de este nuevo salón de baile, asestando un duro golpe a uno de los proyectos más ambiciosos en este famoso sitio en más de un siglo.
A pesar de la decisión, el proceso de revisión por parte de la Comisión Nacional de Planificación de la Capital (NCPC), compuesta en gran parte por aliados de Trump, continuó según lo previsto. Por ocho votos a uno, el organismo se pronunció a favor de la construcción de este edificio de dos plantas y 8.360 metros cuadrados. “Esta decisión (del juez) no influye en nuestro trabajo actual. (…) Desde mi punto de vista, nos encontramos ante un proyecto. Nos pidieron que lo estudiáramos y esa es precisamente nuestra misión hoy”, explica Will Scharf, presidente del comité de planificación, responsable de las instalaciones gubernamentales en la región de Washington.
Esta luz verde, que no tiene ningún impacto directo en el resultado de la serie, contrasta con las reiteradas críticas al proyecto por parte de arquitectos y especialistas en patrimonio.
El presupuesto se duplicó
En diciembre, el National Trust for Historic Preservation (NTHP) emprendió acciones legales, acusando a la administración Trump de no cumplir con los requisitos legales para una investigación pública, ni de obtener la autorización del Congreso para este proyecto, cuyo presupuesto, financiado con donaciones privadas, se había duplicado, de 200 millones de dólares a 400 millones de dólares. El magistrado suspendió la entrada en vigor de su decisión durante dos semanas y el gobierno apeló.
En octubre, el presidente republicano arrasó toda un ala de la Casa Blanca para construir este salón de baile destinado a albergar hasta 1.000 personas para diversas recepciones y cenas en honor de dignatarios extranjeros.
El presidente, que se ha convertido en un tema especialmente querido para Donald Trump, habla muy a menudo en sus apariciones públicas sobre el progreso de las obras de construcción en el ala este de la residencia presidencial, sin ninguna relación aparente con el tema.