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Stellantis despega en la Bolsa de Milán con una cotización que sube un 4,08% hasta 6,58 euros, gracias al aumento de las ventas en EE.UU., el mercado más importante para el grupo: +4% en un año y 78 puntos básicos de cuota ganada. Datos que permiten a Stellantis posicionarse como uno de los fabricantes con mayor crecimiento en el extranjero. En una carta a los empleados estadounidenses, el director general Antonio Filosa (foto) subraya que “estos resultados confirman la eficacia de nuestra estrategia, que sitúa al cliente en el centro de cada acción”. Se trata de un cambio total con respecto a la forma de actuar de la gestión anterior, conocida por llevar a cabo planes con anteojeras ante la demanda del mercado, orientados de manera diferente y que iban en contra de las expectativas ideológicas actuales de la política.

Por ello, Filosa elogia al personal americano: “Su compromiso nos ayuda a volver a los precios del mercado, ofreciendo los productos que nuestros clientes desean y aprecian”. “Somos líderes – añadió – en los principales segmentos con Jeep Wrangler, para vehículos todoterreno, y Chrysler Pacifica, para monovolúmenes. Además, en los últimos tres trimestres hemos registrado crecimiento en ventas y penetración”.

Stellantis también obtuvo buenos resultados en Canadá (+15%) y México (+19%). “Una tendencia positiva y constante – continúa la carta – que nos permite continuar con tres prioridades clave: aumentar las ventas, mejorar la eficiencia de la producción y aumentar la rentabilidad. Pero el trabajo aún no ha terminado. Sólo estamos empezando a descubrir todo nuestro potencial”. Un mensaje importante del CEO también a los concesionarios americanos tras la reciente reunión entre el National Dealer Council y el equipo comercial del grupo: “Hemos tenido un fructífero intercambio de ideas sobre cómo seguir consolidando esta dinámica”.

Stellantis ha encontrado así fuerza en Estados Unidos, el primer país que marcará el nuevo rumbo que Filosa ilustrará en detalle el 21 de mayo, como era de esperar, en la sede de Auburn Hills.

La cuestión queda por resolver. Europa (y la de Italia) se enfrentan a situaciones muy complejas, tanto por las consecuencias del acuerdo verde harakiri deseado por la Comisión Europea como por los impactos sobre el suministro energético causados ​​por las guerras y por la competencia de los fabricantes chinos, ahora dispuestos a establecerse con sus fábricas y proveedores.

En este sentido, volviendo a Estados Unidos, las organizaciones más importantes de la industria automotriz han pedido a la Casa Blanca que detenga las fábricas chinas en el país. Las razones incluyen riesgos para la seguridad nacional y distorsiones del mercado.

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