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Una “negociación social en el seno del servicio público dedicado” a la inteligencia artificial (IA) con vistas a un “acuerdo antes de otoño”: es lo que “propone” el ministro de Acción y Cuentas Públicas, David Amiel, en una entrevista concedida a La Tribune Dimanche.

Ante la “conmoción en el mundo del trabajo” provocada por la inteligencia artificial, “las organizaciones sindicales y los representantes de los empresarios han expresado” la necesidad de un “diálogo social reforzado”, afirma el ministro para justificar una negociación en la que “Francia será pionera”, según él.

“El desafío será, en particular, definir los usos prioritarios de la IA, establecer principios éticos, soberanía, formación, apoyo”, explicó, para construir una “IA de interés general” con “agentes públicos, para el servicio público”, no sujeta “a los intereses estadounidenses o chinos”.

Hacia un “despliegue más amplio” de la IA

¿Cómo podemos, en última instancia, reducir el número de empleados públicos? “Ese no es el objetivo de este plan de inteligencia artificial” que pretende “liberar tiempo de trámites burocráticos y ahorrar tiempo en las relaciones humanas”, asegura David Amiel.

“Es necesario actuar con urgencia”, afirma el ministro, basándose en una encuesta realizada en los últimos meses “entre 2.000 agentes de nueve administraciones y operadores” que ya utilizan la inteligencia artificial “en el marco de su trabajo”.

Así, el 80% de los encuestados “quiere una implementación más amplia de herramientas de IA” y el 73% cita una mejora en su productividad, informa David Amiel.

Lo más importante es que “más de la mitad de los encuestados utilizan una IA sin marco como ChatGPT”. Sin embargo, “el peligro es tener inteligencia artificial clandestina que se utilice” en detrimento de la protección “de nuestros datos y de nuestra independencia”.

Formación en INSP

Ya se han puesto en marcha varias medidas. El ministro, en particular, “pidió al Instituto Nacional de la Función Pública (INSP, antigua ENA)” que adapte “la formación a los desafíos de la IA”.

Además, “a partir de este verano, un millón de agentes públicos podrán utilizar una herramienta de grabación y transcripción automática”, precisa, refiriéndose también a la generalización “esta primavera” de una “herramienta de inteligencia artificial para la Dirección General de Finanzas Públicas” que transforma “las respuestas técnicas destinadas a los usuarios en un lenguaje claro”.

Incluso la “contratación pública” está “reorientada hacia los actores franceses y europeos”, subraya David Amiel.

Independientemente de la negociación social propuesta, el Estado lanzó en marzo una “Revisión estratégica de la función pública 2035-2050”, centrada en particular en la inteligencia artificial, cuyos resultados se publicarán seis meses antes de las elecciones presidenciales.

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