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En un clima cultural donde el debate público parece cada vez más rígido por convenciones implícitas y códigos no escritos, Eretici de Salvatore Di Bartolo se destaca como un ensayo capaz de cuestionar el presente a través del prisma del pasado. El autor construye un incisivo paralelo entre la era de la Inquisición y el mundo contemporáneo, mostrando cómo, a pesar de la evolución de formas y herramientas, los mecanismos de exclusión de la disidencia mantienen una sorprendente continuidad. Si en el siglo XVI el control de las ideas se manifestaba de maneras explícitas y brutales –incluidos juicios, excomuniones y quemas– hoy, como sugiere Di Bartolo, se ejerce a través de dinámicas más sutiles pero no menos omnipresentes. La presión social, el miedo al aislamiento, el estigma mediático y una tendencia generalizada a la autocensura contribuyen a delimitar un contexto en el que pensamientos divergentes luchan por encontrar su lugar. Ya no se trata de represión física, sino de marginación simbólica, a menudo inmediata y difícil de revertir.
El corazón del libro reside precisamente en esta analogía: ayer como hoy, el Poder –en sus muchas variantes– identifica figuras “heréticas” que deben ser deslegitimadas, transformándolas en objetivos funcionales para mantener un equilibrio ideológico dominante. En este sentido, Herejes no es sólo una denuncia, sino también una invitación a reconocer los signos de conformismo que corren el riesgo de empobrecer el debate democrático.
Resulta especialmente eficaz la referencia a la figura de Giordano Bruno, emblema del libre pensamiento dispuesto a desafiar la ortodoxia hasta sus últimas consecuencias. Desde esta perspectiva, la herejía se relee no como una desviación que debe corregirse, sino como una fuerza generativa, una condición necesaria para cualquier auténtico progreso cultural. La disidencia, lejos de ser una amenaza, se convierte así en una herramienta esencial de vitalidad intelectual.
Para completar el volumen, el prefacio de Vittorio Sgarbi subraya claramente la continuidad entre las rigideces del pasado y ciertos excesos contemporáneos, proponiendo una interpretación que refuerza la estructura argumentativa de la obra.
Más que un simple ensayo, Herejes es una reflexión sobre el valor de la duda y la necesidad de preservar espacios de libertad crítica.

En un contexto donde adherirse al pensamiento dominante a menudo parece ser el camino más sencillo, el libro de Salvatore Di Bartolo recuerda la urgencia de la responsabilidad individual: la de cuestionar, cuestionar y, si es necesario, discrepar. Porque es precisamente en la voz de los “herejes” donde una sociedad todavía encuentra hoy la posibilidad de evolucionar.

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