“Sonia” es una heroína cuya verdadera identidad o rostro conocemos, pero ella fue quien puso fin a la ola de terror islámico más mortífera de nuestra historia. Fue ella quien tuvo el inmenso coraje de levantar el teléfono para permitir que la policía identificara y neutralizara a Abdelhamid Abaaoud, el cerebro enfermo de los ataques del 13 de noviembre de 2015. En una sola llamada telefónica, probablemente salvó decenas, si no cientos, de vidas. En cualquier historia épica, “Sonia” sería colmada de laureles, le entregaríamos la Legión de Honor a bombo y platillo en el patio de los Inválidos y daríamos su nombre a los colegios para que nuestros hijos supieran lo que significa la palabra “coraje”.