Una pelota se deslizó en el agua con las primeras luces de la mañana y el instinto inmediato fue lanzarse a por ella. Lo que debería haber sido un accidente trivial durante un juego entre niños se convirtió en una trampa mortal en el distrito indonesio de Kutai Kartanegara. Muhammad, de sólo 13 años, nunca volvió a llegar a la orilla del río Mahakam: después de unos momentos en el agua, fue arrastrado al fondo por la corriente, atacado y asesinado por cocodrilos bajo la mirada aterrada e impotente de sus compañeros.
la dinámica
Los hechos ocurrieron alrededor de las 5 de la mañana. Según reconstrucciones de las autoridades locales, el joven se encontraba al borde del canal en compañía de algunos compañeros. Durante un partido de fútbol, La pelota terminó accidentalmente en el río.. En un intento por recuperarlo, el niño de 13 años se zambulló. Momentos después de entrar al agua, Muhammad comenzó a pedir ayuda desesperadamente, antes de ser arrastrado al fondo del mar. Los compañeros, visiblemente conmocionados, abandonaron la orilla y corrieron hacia el pueblo vecino para dar la alarma.
el rescate
La movilización fue inmediata y masiva. Un equipo compuesto por agentes de la policía fluvial municipal, personal de la agencia regional de gestión de catástrofes, unidades de búsqueda locales y muchos voluntarios se reunieron en las orillas del Mahakam. La búsqueda se llevó a cabo con embarcaciones neumáticas y equipos de buceo, pero las operaciones resultaron complejas desde el principio. Meiry Sulindra, jefa del Destacamento de Bomberos y Rescate de Anggana, explicó cómo las fuertes corrientes y las mareas altas dificultaban el trabajo de los buzos: “El principal obstáculo son los animales salvajes. Hay bastantes cocodrilos en esta zona.“, aclaró Sulindra.
el descubrimiento
El punto de inflexión en la investigación sólo se produjo por la tarde, alrededor de las 20 horas, gracias al testimonio de algunos pescadores locales. EL cuerpo del adolescente de trece años fue visto alrededor 1,6 kilómetros aguas abajo del punto exacto donde se había sumergido. Las investigaciones forenses posteriores confirmaron la causa violenta de la muerte: la autopsia reveló lesiones graves atribuibles al ataque de un cocodrilo, localizadas en particular en la espalda, el cuello y la mandíbula izquierda.