Tatyana está “devastada”. Sus gemelos, nacidos prematuramente en la semana 34 de embarazo, tuvieron que ser trasladados inmediatamente a otro hospital, a casi 250 kilómetros de distancia. “Tienen dificultades para recuperarse del nacimiento”, le explica el médico. “Me separaron inmediatamente de mis hijos y no era en absoluto lo que había imaginado, me parecía increíble”, testifica la joven madre, obligada a permanecer en el lugar ese día de junio de 2020 porque el equipo médico temía que tuviera convulsiones en la ambulancia.
Esta historia de una madre privada de contacto con sus recién nacidos ilustra las dificultades que vive el sector neonatal, especialmente en lo que respecta a los bebés prematuros. El miércoles 8 de abril, la Sociedad Francesa de Neonatología (SFN) y la asociación SOS Prema organizan también una conferencia en el hospital Necker para encontrar soluciones a algunos “desafíos preocupantes” (tensiones en los servicios especializados, aumento de la mortalidad infantil, etc.).