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Una derrota casi… feliz. Derrotado por 2-0 en el Parc el miércoles por la noche ante el PSG en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, el Liverpool puede contentarse con tener todavía una (pequeña) posibilidad de clasificarse antes de regresar el martes a Inglaterra. Gracias, sobre todo, a la mala actuación de los atacantes parisinos.

Pero para esperar una remontada los ingleses tendrán que marcar al menos dos veces. Lo cual no es un hecho dada la actuación ofensiva de esta noche. De hecho, sin Mohammed Salah, que permaneció en el banquillo, pero con Hugo Ekitike y Florian Wirtz y una composición general muy defensiva, el equipo inglés no mostró mucho en ataque.

O incluso casi nada, dicen las estadísticas. El número de tiros a portería desde la jaula de Safonov es elocuente: cero sobre tres intentos totales. Muy de moda en los últimos años, incluso el de los “goles esperados” (estadística que permite evaluar la dificultad de un tiro y por tanto el número de goles que un equipo debería haber marcado en función de las oportunidades creadas) es… cero. En resumen: incluso con todos los éxitos del mundo, el Liverpool nunca habría marcado esta noche en el Parque de los Príncipes.

“No pudimos atacar”, admitió el seleccionador inglés Arne Slot tras el partido. No pudimos hacerlo, el otro equipo todavía tenía el balón. Hay que conocer la calidad de tus jugadores y en los últimos 15-20 minutos intentamos mantener el 2-0 porque esperábamos que París volviera a marcar. »

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