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El jueves por la tarde se interrumpió en el puerto espacial noruego de Andøya un intento de lanzamiento del cohete “Spectrum”, desarrollado por la compañía espacial bávara Isar Aerospace. “Isar Aerospace se abstiene de intentar despegar hoy para investigar una fuga en un recipiente a presión”, anunció la compañía una buena hora antes del despegue previsto. Los equipos interesados ​​tendrían una idea y luego decidirían los próximos pasos.

La compañía hizo su primer intento de lanzamiento hace ya un año, cuando el cohete acabó convirtiéndose en una bola de fuego después de unos 30 segundos de vuelo y cayó al mar.

Competencia con el espacio

Para el segundo intento, el cohete llevará a bordo cinco satélites de investigación y un experimento científico. Se pondrán satélites en órbita. Isar Aerospace se había fijado el objetivo de hacer que el cohete “Spectrum” fuera apto para viajes espaciales comerciales más rápido que su competidor estadounidense. Espacio que había requerido cuatro intentos.

Los intentos de lanzamiento previstos se han pospuesto varias veces recientemente, por razones técnicas, pero también recientemente porque un pescador noruego no abandonó a tiempo la zona de seguridad con su barco.

Gran esperanza para la industria espacial europea

La industria espacial europea tiene grandes esperanzas en el “Spectrum”, que puede transportar hasta una tonelada de carga. Una vez que estén listos para la producción en serie, se planea colocar satélites civiles y militares en órbitas terrestres bajas a unos cientos de kilómetros de altura. Según el director de Isar Aerospace, Daniel Metzler, la empresa tiene reservas completas hasta 2028, aunque el cohete no esté listo para la producción en serie.

Actualmente, Europa depende principalmente de la empresa estadounidense SpaceX del multimillonario Elon Musk para poder lanzar satélites al espacio. Según Metzler, el año pasado Estados Unidos lanzó 198 cohetes, el resto del mundo 124 y Europa sólo ocho.

El director estaba convencido de que sería posible llegar a la órbita. “Las cancelaciones son parte de la industria espacial”, dijo Metzler. “Cada intento nos aporta una experiencia valiosa y nos entrena en nuestro camino hacia la órbita”, explicó.

© dpa-infocom, dpa:260409-930-925389/1

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