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JD Vance, el vicepresidente de Estados Unidos, no quería la guerra en Irán. Y el hecho de que ahora le hayan encomendado la tarea de terminarlo de manera rentable podría ser una buena o mala señal para Vance. Por un lado, su jefe, Donald Trump, finalmente le ha confiado una tarea importante y visible a nivel global. Por otro lado, esta guerra interna tan impopular, el frágil alto el fuego y el confuso acuerdo con Irán con una fecha de vencimiento de 14 días se encuentran entre los mayores problemas que aquejan a Trump en este momento. Ahora se lo dio a su adjunto.

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