Miles de personas salieron a las calles el martes por la tarde contra el cambio de la ley electoral solicitado por el gobierno eslovaco. Bajo el lema “¡No nos quitarás la elección!” Varios partidos de la oposición habían convocado protestas. En la manifestación en Bratislava participaron unas 2.000 personas, cientos más en otras tres ciudades eslovacas, así como en Praga y Bruselas, informó el canal de televisión TA3 citando a los organizadores.
En concreto, se trata de un plan actualmente discutido en el parlamento por el gobierno del primer ministro nacionalista de izquierda, Robert Fico, para abolir el voto por correo desde el extranjero. En el futuro, según los planes del Gobierno, los eslovacos que viven en el extranjero sólo podrán votar en persona en las representaciones oficiales o en los colegios electorales habilitados especialmente para ellos.
El voto por correo, actualmente permitido en las elecciones parlamentarias, ya no será posible en el futuro. Al mismo tiempo, la nueva forma de votar en el extranjero también debería ser posible para las elecciones presidenciales. Anteriormente, el jefe de Estado sólo podía ser elegido a nivel nacional.
La mayoría de los eslovacos en el extranjero votan a la oposición
El bando gubernamental afirma que ésta es la única manera de garantizar unas elecciones secretas y sin manipulación. “El voto por correo permite a cada uno recoger cinco papeletas de su familia, rellenarlas como mejor le parezca y enviarlas”, explicó el vicepresidente parlamentario Tibor Gaspar, miembro del partido Dirección-Democracia Social (Smer-SD) de Fico, explicando su propuesta de ley a la emisora pública RTVS.
La oposición, sin embargo, considera que el plan no es más que una estafa para limitar el voto en el extranjero, ya que en las últimas elecciones la gran mayoría de los eslovacos en el extranjero votaron a la oposición. “Robert Fico quiere consolidar su poder”, dijo Michal Simecka, jefe del principal partido liberal de la oposición, Eslovaquia Progresista (PS), en la manifestación en Bratislava. Cambiar la ley privaría a decenas de miles de eslovacos en el extranjero de la posibilidad de participar en las próximas elecciones parlamentarias.