Han pasado casi nueve años desde que el cine L’Orangerie de Draveil (Essonne), una localidad de 30.000 habitantes, bajó el telón y proyectó sus últimas películas. Pero se espera que el lugar vuelva a abrir sus puertas a finales de 2027, o incluso principios de 2028, anuncia Anne-Marie Jourdanneau Fort, la recién elegida alcaldesa (LR).
El cine, inaugurado en 1947, cesó toda actividad en septiembre de 2017. En cuestión: el director de entonces, que no había pagado alquiler al propietario del local, la sociedad cooperativa Paris-Jardins, desde hacía varios meses.
El día después de la última sesión programada, la policía y los alguaciles colocaron paneles de madera para bloquear el acceso al edificio. Un documento que dice “expulsión judicial” hace sonar la sentencia de muerte para las tres salas de proyección de forma indefinida.
Un primer proyecto de adquisición fallido
El lugar estuvo abandonado durante varios años. Luego viene la esperanza. Se encuentra un nuevo operador para hacerse cargo del cine. Este último está realizando obras por un importe de 300.000 euros. El edificio está completamente desmantelado y limpiado.
Pero el director de la empresa, que gestiona varios cines en Essonne, se declara en quiebra en 2024. Nueva decepción. “La situación económica de las salas de cine era muy complicada, sobre todo después del Covid”, comenta Anne-Marie Jourdanneau Fort.
Ante este impasse, surgió la idea de que el cine pasara a manos de la comunidad urbana de Val d’Yerres Val de Seine, que ya gestiona varios en su territorio. “Teníamos que encontrar una solución para llegar a un acuerdo que fuera factible, teniendo en cuenta que el edificio es privado”, recuerda Anne-Marie Jourdanneau Fort, la segunda mayoría de la época.
El apoyo del CNC y de la región de Isla de Francia
Sin embargo, “el municipio no tiene las competencias necesarias para gestionar un cine por sí solo. Y la aglomeración no puede hacerlo directamente”, continúa el alcalde. La ciudad de Draveil se acercó entonces al propietario, Paris-Jardins, para negociar un contrato de arrendamiento por 32 años.
La idea es sencilla: el municipio de Draveil invierte 1,5 millones de euros para renovar el edificio, lo que permite a la comunidad urbana destinar 700.000 euros a la compra de todo el equipamiento necesario (sillones, proyectores, pantallas, etc.). Por su parte, Paris-Jardins se compromete a no cobrar el alquiler durante toda la duración del contrato de arrendamiento. “Queremos que este lugar siga siendo un cine”, asegura François Damerval, líder de las últimas elecciones municipales y político de la oposición (varios de izquierda).
Además de los 2,2 millones de euros invertidos por las dos colectividades locales, el Centro Nacional del Cine y de la Imagen Animada (CNC) y la región de Isla de Francia invertirán cada uno 250.000 euros en el proyecto. Porque el trabajo promete ser importante. “El cine está envejeciendo. Hay un problema de obsolescencia generalizada. El cine realmente se ha mantenido en su estado original”, continúa François Damerval, también accionista de Paris-Jardins.
“El objetivo es ofrecer convivencia”
El futuro cine estará compuesto por dos grandes salas de proyección, con un total de 284 butacas. La tercera sala será un espacio híbrido, donde se podrán realizar proyecciones, conferencias, reuniones o incluso grupos escolares.
“No pretendemos ser un multicine. El objetivo es ofrecer convivencia, proximidad y ser un cine de interés comunitario”, afirma Anne-Marie Jourdanneau Fort. La programación estará compuesta por películas actuales y de autor, además de documentales.
“Esta semana lanzaremos el concurso para arquitectos gestores de proyectos”, asegura el electo. Se espera que los contratos públicos se adjudiquen a finales de 2026 y las obras estén previstas para principios de 2027. En principio, deberían durar menos de un año.