La guerra en Medio Oriente continúa enviando ondas de choque mucho más allá de la región a los sistemas de salud asiáticos. Ante una creciente escasez de equipos médicos derivados del petróleo, Japón ha anunciado una respuesta de emergencia doble: la liberación de su reserva estratégica de guantes médicos y el lanzamiento de un amplio plan de cooperación regional para proteger las cadenas de suministro.
El jueves, el primer ministro japonés, Sanae Takaichi, confirmó el suministro de suministros públicos para aliviar los hospitales en dificultades. “A partir de mayo, el gobierno pondrá a disposición 50 millones de guantes médicos de nuestras reservas para la pandemia para los centros sanitarios que escaseen”declaró durante una reunión dedicada a la situación en Oriente Medio.
Acciones estratégicas
Según los medios locales, esta operación de emergencia moviliza una fracción de las reservas estratégicas del país, que incluyen alrededor de 500 millones de guantes médicos. Esto se produce cuando los médicos japoneses vienen informando desde hace varias semanas de las dificultades para suministrar el equipamiento básico, esencial para los procedimientos quirúrgicos y los cuidados diarios.
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El meollo del problema: la desorganización de los flujos globales de petróleo y petroquímicos. El cierre efectivo y prolongado del Estrecho de Ormuz, un paso clave para gran parte de las exportaciones de hidrocarburos, ha perturbado profundamente los mercados. Japón, muy dependiente de las importaciones de energía y derivados del petróleo, está pagando la peor parte de estas tensiones, particularmente por la nafta, una materia prima esencial para la producción de plásticos, fibras y cauchos utilizados en el sector médico.
En los hospitales las consecuencias ya son tangibles: escasez de guantes esterilizados, tensión en algunos equipos utilizados para los pacientes en diálisis, así como en los contenedores de líquidos usados. Estas deficiencias, que hoy hacen temer un deterioro progresivo de la calidad de la atención, ilustran la dependencia estructural de muchos sistemas sanitarios de las cadenas industriales derivadas del sector petroquímico.
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“PoderAsia”
Ante esta vulnerabilidad, Tokio también intenta actuar en sentido ascendente. El gobierno dio a conocer el miércoles una iniciativa masiva para apoyar las economías del sudeste asiático, llamada “PoderAsia”. El objetivo: fortalecer la resiliencia energética y asegurar el flujo de materias primas estratégicas en la región.
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En este contexto, Japón planea movilizar el equivalente a 1.600 mil millones de yenes, o aproximadamente 8.500 millones de euros, para apoyar la infraestructura energética y facilitar el acceso al petróleo crudo y a los productos derivados del petróleo. Esta estrategia es parte de la Comunidad Asiática Cero Emisiones (AZEC) más amplia.
Durante esta cumbre en línea con varios países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el Primer Ministro destacó la interdependencia de las cadenas industriales regionales. También insistió en la dimensión estratégica de esta cooperación: “Junto con las naciones asiáticas, trabajaremos para construir un marco resiliente para la energía, los minerales críticos y las cadenas de suministro, de modo que toda Asia pueda volverse más fuerte y próspera”.