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Un grupo de investigadores apoyados por Instituto Nacional del Cáncer desarrollo americano un análisis de sangre innovador capaz de mejorar la detección del adenocarcinoma ductal pancreático, una de las formas tumorales más agresivas y de pronóstico desfavorable. Los resultados del estudio, publicados en el Corriere della Sera, fueron publicados en la revista Investigación clínica del cáncer. De hecho, el cáncer de páncreas sigue siendo entre los más difíciles de diagnosticar a tiempo: en la mayoría de los casos, se identifica cuando ya se encuentra en una etapa avanzada, reduciendo drásticamente la efectividad de las terapias. Actualmente, sSólo alrededor del 10% de los pacientes viven más de cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, la comunidad científica está de acuerdo en que un diagnóstico precoz podría cambiar significativamente estas perspectivas, incluso si actualmente faltan herramientas de detección fiables.

Para abordar esta limitación, investigadores de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y la Clínica Mayo adoptaron un enfoque gradual, analizando muestras de sangre de pacientes con cáncer de páncreas y comparándolas con las de individuos sanos o con afecciones similares pero no cancerosas. El estudio tuvo en cuenta dos biomarcadores ya conocidos: CA19-9, comúnmente utilizado para monitorear la respuesta a las terapias, y la trombospondina 2 (THBS2). Sin embargo, ambos tienen limitaciones importantes: el CA19-9 puede estar elevado incluso en condiciones benignas, como pancreatitis u obstrucciones biliares, mientras que algunos individuos no lo producen en absoluto por razones genéticas.

Al analizar muestras conservadas, el equipo identificó dos nuevas proteínas asociadas con la presencia de cáncer de páncreas temprano: la aminopeptidasa N (ANPEP) y el receptor polimérico de inmunoglobulina (PIGR). La integración de estos nuevos marcadores con los existentes condujo al desarrollo de un panel combinado de cuatro biomarcadores. Los resultados son prometedores: la prueba combinada permitió distinguir a pacientes con cáncer de sujetos sin enfermedad en un total del 91,9% de los casosahora tiene una tasa de falsos positivos del 5%. Respecto a las etapas iniciales (I y II), el sistema identificó correctamente el 87,5% de los casos.

Otro aspecto importante es la capacidad de la prueba para diferenciar a los pacientes con cáncer no sólo de individuos sanos, sino también de personas con enfermedades pancreáticas no cancerosas, como la pancreatitis, reduciendo así el riesgo de diagnósticos erróneos. Según los investigadores, estos resultados representan un avance significativo, pero requieren mayor confirmación. Los estudios futuros deberían incluir poblaciones más grandes e incluir sujetos antes de la aparición de los síntomas, para evaluar el uso potencial de la prueba como herramienta de detección, particularmente para aquellos con alto riesgo debido a antecedentes familiares, predisposición genética o afecciones pancreáticas previas. Si se valida a gran escala, este enfoque podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra uno de los tumores más difíciles de interceptar a tiempo.

el estudio

El artículo Un nuevo análisis de sangre abre la posibilidad de un diagnóstico precoz del cáncer de páncreas. El estudio americano procede de Il Fatto Quotidiano.

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