Tres días sin smartphone: una periodista neoyorquina bloquea su iPhone. Así nota cómo funciona su vida incluso sin pantalla.
Un experimento editorial interno que cambiará su vida: Allison Lax, periodista del New York Post, bloqueó su iPhone durante exactamente 72 horas. Quería comprobar en qué medida el dispositivo afectaba su vida diaria. Para hacer su tarea aún más difícil, programó su tiempo libre del teléfono celular el fin de semana de Halloween, tres días en los que los teléfonos inteligentes se utilizan incluso más intensamente de lo habitual.
La preparación en sí requirió pasos inusuales: hubo que anotar en papel los recorridos del metro o especificar en detalle los puntos de encuentro con amigos. También compró una vieja cámara desechable para poder capturar al menos unos momentos. Lax, que se mudó a Nueva York hace apenas seis meses, esperaba importantes problemas para navegar en una ciudad de más de un millón de habitantes.
72 horas sin móvil: muchas cosas positivas, pocas cosas raras
De hecho, durante los tres días surgió un panorama contradictorio: la concentración en el trabajo aumentó significativamente y las conversaciones en las fiestas se volvieron más intensas. En general, el periodista registró menos agitación interna. Al mismo tiempo, sin embargo, también han surgido obstáculos prácticos. Los relojes rotos causaron problemas, la máquina de la lavandería comunitaria controlada por una aplicación no encendía y al tercer día incluso tuve un breve dolor de cabeza.
El cambio en el comportamiento social fue especialmente notable: al no tener la posibilidad de retirarse brevemente al teléfono móvil durante las conversaciones, Lax al principio se sentía estresado. Pero cuando lo aceptó, experimentó una presencia más fuerte entre amigos y familiares. Lax también estaba contento con los contactos inusuales, como extraños en el metro ayudando con el clima.
El experimento termina, el uso consciente permanece.
El experimento terminó como se esperaba después de 72 horas, pero dio lugar a cambios duraderos en el comportamiento: desde entonces, Lax guarda su teléfono inteligente en el bolsillo o incluso en otra habitación con mayor frecuencia cuando las conversaciones personales o el trabajo concentrado son la prioridad. Las pausas conscientes del dispositivo pueden mejorar significativamente la percepción del entorno real, explica el periodista.
Desintoxicación del teléfono móvil: la ciencia detrás
Está demostrado que una desintoxicación consciente del teléfono móvil tiene efectos positivos: según “NPR”, un estudio en el que los participantes no tuvieron acceso a Internet móvil durante dos semanas mostró mejoras en el 91% de los casos: al menos un aspecto de la salud mental, el bienestar o la atención mejoró, a veces más que con la toma de antidepresivos.
Otro estudio de la Biblioteca Nacional de Medicina muestra que un descanso de una o dos semanas de las redes sociales reduce el uso problemático de los teléfonos inteligentes hasta en un 30%. El estrés y los síntomas depresivos también se reducen significativamente, mientras que la calidad del sueño y los contactos interpersonales reales aumentan significativamente.