¿Deberíamos abandonar el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C? ¿Debería sustituirse este umbral por otra brújula más útil y eficaz o, por el contrario, mantenerse para evitar cualquier retroceso en las ambiciones climáticas? En los últimos meses, los científicos han observado que ahora es imposible contener el aumento de la temperatura a 1,5°C, el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París. Desde entonces, el debate ha cobrado impulso. Se hace eco de las repetidas preguntas sobre la utilidad de las principales conferencias climáticas globales y la necesidad de reformarlas.
En un comentario publicado recientemente en NaturalezaTres investigadores sostienen que este objetivo “tuvo su momento”y que sigamos poniéndolo en el centro de la acción climática “podría hacer más daño que bien”. “El objetivo de 1,5°C no ha logrado fomentar una acción climática adecuada”, insiste Erle Ellis, profesor de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) y uno de los autores del comentario.
Otras voces piden seguir adelante. Hace ya tres años, más de 1.000 científicos, implicados en el colectivo Científicos en Rebelión, habían convocado “asumir” que es el objetivo de 1,5°C “detrás de nosotros”. Michael Liebreich, fundador de la empresa de investigación energética BloombergNEF, también lo recomienda “restablecer objetivos climáticos” y volver al otro objetivo del Acuerdo de París, 2°C.
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