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Tim Cook, discreto ingeniero que sucedió al visionario Steve Jobs, hizo de Apple, que anunció su salida el lunes, una de las empresas más valiosas de la historia, consolidando el éxito del iPhone y centrándose en la venta de suscripciones y contenidos online.

Aunque su despedida de la dirección general del grupo fue anunciada el lunes, su liderazgo también está marcado por el éxito duradero de dos productos, el Apple Watch y los AirPods, así como por una creciente dependencia de China, su laboratorio que se ha convertido en un lastre. Y de dos fallos: un coche fantasma y un evidente retraso en la inteligencia artificial.

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Cuando Tim Cook sucedió a Steve Jobs, quien murió en octubre de 2011, Apple tenía una capitalización de mercado de 350 mil millones de dólares. Quince años después, la valoración supera los 4.000 millones y la facturación se ha cuadruplicado hasta alcanzar los 416.000 millones en 2025.

Tim Cook, el padre del iPhone de Apple

Si Steve Jobs lanzó el iPhone en 2007, fue Tim Cook quien construyó la cadena de producción global, condición para su éxito a gran escala. Bajo su liderazgo, el teléfono inteligente se ha convertido en una máquina comercial sin precedentes, impulsada por un seguro ascenso: el iPhone.

Criticado por no haber lanzado un producto tan revolucionario como el iPod o el iPhone, Tim Cook registró dos éxitos indiscutibles: el Apple Watch, lanzado en 2015, se convirtió rápidamente en el reloj conectado más vendido en el mundo y los AirPods, presentados al año siguiente con relativa indiferencia, acabaron consolidándose.

En 2020, Cook liderará la transición a los chips Apple Silicon, diseñados internamente, poniendo fin a dos décadas de dependencia de Intel y reactivando la competitividad de la línea de computadoras Mac. En 2024, Apple comercializa Vision Pro, un casco de realidad mixta por más de 3.000 dólares, cuyas ventas siguen siendo marginales.

El giro hacia los servicios digitales de Apple

Una de las decisiones más estructurantes del mandato de Cook es el giro hacia los servicios digitales. Apple Pay se lanzó en 2014, Apple Music en 2015, Apple TV+ en 2019. En 2024, este segmento, que también incluye la App Store y iCloud, representará casi el 25% de la facturación, frente a una cuota marginal en 2011, con un margen bruto de casi el 74%, o el doble que el de los productos físicos. La otra cara de la moneda: la App Store, el único portal de aplicaciones para iPhone, está en el punto de mira de los reguladores por abuso de posición dominante, con fuertes multas previstas en Europa.

Tim Cook es el artífice de la dependencia de Apple de China, tanto para producir como para vender sus productos. Esta estrategia apoyó el crecimiento del grupo, antes de convertirse en una carga: las tensiones comerciales chino-estadounidenses, acentuadas por los derechos de aduana impuestos por Donald Trump, obligaron a Apple a diversificar la producción hacia India y Vietnam. En el mercado chino, la competencia de Huawei ha hecho mella en las acciones de Apple.

Lanzado en 2014 en gran secreto, el “Proyecto Titán” tenía como objetivo crear un coche eléctrico autónomo. Diez años después, será cancelada sin haber producido un prototipo, después de haber movilizado a miles de empleados y haber tragado miles de millones de dólares.

En el frente de la inteligencia artificial, Apple ha acumulado retrasos en el rediseño de Siri, su asistente de voz, cuyas funciones más ambiciosas, anunciadas en el verano de 2024, aún no han sido entregadas. La empresa tuvo que integrar los chatbots de sus rivales en sus dispositivos. Pero después de haber colocado a Apple en un papel de intermediario de hardware y servicios difícil de conseguir, Tim Cook tal vez vea a su empresa cosechar los beneficios una vez que los usos públicos de la IA maduren por completo.

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