El coste humano, social y económico de la pandemia de Covid-19 es decididamente elevado, pero la circulación mundial del SARS-CoV-2 tiene un mérito: ya todo el mundo sabe que un virus de murciélago, con algunas pequeñas adaptaciones, puede infectar células humanas y provocar una patología mortal. Muchos incluso notaron que, por esta razón, una proteína viral llamada “spike” tenía que unirse a un receptor en las células humanas, como una llave en una cerradura, para permitir la entrada del agente infeccioso. Aunque los investigadores lo saben desde hace tiempo, la catástrofe sanitaria ha convertido el estudio de estas llaves y cerraduras en una prioridad mundial, para intentar prevenir una nueva pandemia.
en la revista NaturalezaInvestigadores de virología británicos anunciaron el 22 de abril que habían descubierto un nuevo posible punto de entrada para los virus de los murciélagos. El equipo dirigido por Dalan Bailey, del Instituto Pirbright, y Stephen Graham, de la Universidad de Cambridge, examinó los alfacoronavirus. Menos famosos y menos estudiados que sus primos betacoronavirus, que albergan el SARS y otros MERS, los alfacoronavirus constituyen, sin embargo, una inmensa familia, de la que ya figuran decenas de miles de miembros. Se sabe que uno llamado 229E causa resfriados, otro, NL63, causa una enfermedad respiratoria leve en los recién nacidos. Por el resto de la manada circulan otras especies animales, empezando por los murciélagos.
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