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Trece audiencias, cuarenta y cuatro sujetos involucrados, veintiocho documentos adquiridos. En el centro, un pasaje que ya nadie cuestiona: sin tecnología digital e inteligencia artificial, infraestructuras, puentes, carreteras, puertos y autopistas corren el riesgo de quedar prisioneros del mal que los atenúa: la falta de mantenimiento. A esto se suma un grave retraso en el desempeño competitivo del país. Este es el contenido de la encuesta informativa votada por unanimidad y presentada el 23 de abril en el Palacio Madama, organizada por el vicepresidente demócrata de la Comisión de Medio Ambiente, Lorenzo Basso, con el apoyo bipartidista de todo el espectro parlamentario. Una obra que intenta abrir la jaula del tecnicismo y entrar en el discurso político. “El deseo era realizar trabajo parlamentario, crear los conocimientos necesarios como legislador y deliberar de manera informada”, explica Basso. Porque, insiste el senador de Liguria, “detrás de estas cuestiones se esconden grandes desafíos para el país”. El punto crucial es este: las tecnologías avanzan, mientras que la red de infraestructura lucha por modernizarse.

la investigacion

Por tanto, no sorprende que el estudio haga hincapié en un cambio de escala: seguimiento continuo, mantenimiento predictivo, integración de datos a lo largo del ciclo de vida de las estructuras. Desde el diseño hasta la gestión y la eliminación. La mirada fija en el sistema logístico, la red invisible pero capilar por la que circulan las mercancías y la industria logra funcionar. El esfuerzo está ahí: escribir la última palabra sobre la separación entre infraestructura física y digital. Sensores, IoT, gemelos digitales, plataformas de datos. Las infraestructuras se convierten en “plataformas activas”, capaces de producir información y orientar decisiones. Un cambio de paradigma que, sin embargo, choca con límites conocidos: fragmentación regulatoria, falta de competencias, interoperabilidad aún débil.

el gobierno

Aquí es donde entra el gobierno. El viceministro de Infraestructuras, Edoardo Rixi, pone el dedo en la llaga: “Tenemos una red de infraestructuras construida en otra época, con geometrías y características que hoy dificultan su intervención”. Traducido: mantenimiento complicado, sitios de construcción que bloquean el tráfico y las cadenas de suministro, costos crecientes. Abrumados por el aumento de los flujos y la demanda logística que se ha disparado en los últimos veinte años, los sistemas actuales ya no resisten. “No es posible plantearse gestionar todo de forma analógica”, advierte Rixi. De ahí el auge del mantenimiento predictivo y los centros de control avanzados. Y otro frente que se desarrolla bajo el radar: la seguridad. “Hemos sufrido muchos ataques”, afirma, refiriéndose a la ciberseguridad de la red.

Empresas

La imagen que surge es la de un sistema de dos velocidades. Por un lado, unas inversiones y un Pnrr que crecen (250 millones sólo para la digitalización de la logística) y, por otro, una estructura que sigue siendo desigual, con diferentes tecnologías conviviendo en una misma red. La perspectiva empresarial encaja en este escenario. “La recopilación de datos y las plataformas digitales abiertas son exactamente lo que necesita un país de pequeñas y medianas empresas”, afirma la presidenta de Ance, Federica Brancaccio. La señal es clara: más del 50% de las empresas están dispuestas a invertir en innovación tecnológica. No sólo productividad. En las obras, afirma Brancaccio, lo digital también es sinónimo de seguridad. Un tema que aparece varias veces en la encuesta, con la reducción de los accidentes y la eficiencia de la red.

El documento final

Las propuestas de la comisión giran en torno a cuatro ejes: seguimiento y regeneración de estructuras, logística aumentada, espacio nacional de datos para infraestructuras y movilidad, ecosistema digital para el transporte intermodal. Directrices que aún deben traducirse en acciones concretas. El punto político permanece. “Necesitamos planificar los próximos veinte años”, afirma Basso. De lo contrario, el riesgo es quedarse atrás y nunca ponerse al día.

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