La flexibilidad ha traído muchos beneficios para todos, como la posibilidad de trabajar desde casa y según objetivos, sin un horario fijo, ayudando a quienes saben organizar bien sus actividades a conciliar vida y trabajo con menos estrés. Pero también trajo un poco de desorden. La tecnología y el trabajo impulsado por un propósito de alguna manera han hecho que los límites del tiempo sean más fluidos, difuminando las líneas. El derecho a “desconectarse” del trabajo ya no es una cuestión marginal, sino una prioridad para las nuevas generaciones. Según el noveno informe Eudaimon-Censis, el 57,7% de los jóvenes italianos consideran fundamental el llamado derecho a la desconexión, es decir, la posibilidad de no estar disponible fuera del horario laboral. Es precisamente por ello que el 43,9% de los trabajadores italianos dice no responder a los correos electrónicos, llamadas o mensajes del trabajo fuera del horario formal, mientras que el 45,8% afirma que las comunicaciones fuera del horario habitual le provocan ansiedad y malestar. A nivel europeo, un estudio de Eurofound sobre el derecho a la desconexión, realizado en Bélgica, Francia, Italia y España, muestra que más del 80% de los trabajadores reciben periódicamente comunicaciones profesionales fuera del horario contractual durante la semana. De ellos, casi tres de cada cuatro trabajadores afirman que les contactan diariamente o varias veces a la semana por motivos profesionales.
En este contexto en el que la Generación Z está redefiniendo las prioridades laborales, el derecho a la desconexión se convierte en un criterio rector en el diseño del bienestar empresarial, como explica Alberto Perfumo, director general de Epassi Italia: “No es sólo una protección formal, sino un elemento real de la cultura empresarial: significa repensar el trabajo basándose en el valor del tiempo de las personas y en la sostenibilidad de los modelos organizativos”.
La gerente y escritora Silvia Zanella, hablando sobre el futuro del trabajo, destacó cómo las nuevas generaciones están redefiniendo el modelo de trabajo, evitando la disponibilidad continua y prestando mayor atención a los límites. Este desarrollo refleja un enfoque que favorece la sostenibilidad y la eficiencia del trabajo, más que la simple disponibilidad y presencia constante. “Las nuevas generaciones están redefiniendo profundamente el significado mismo del trabajo, que ya no puede ignorar el bienestar general de la persona. Desde esta perspectiva, el derecho a la desconexión forma parte de una visión más amplia del bienestar y de la organización de la empresa, y constituye también un factor clave en la capacidad de las empresas para atraer, motivar y retener el talento”, afirma Silvia Zanella.El tiempo personal está remodelando la dinámica laboral: los jóvenes buscan flexibilidad, equilibrio entre la vida personal y laboral y herramientas que les permitan gestionar su tiempo de forma independiente. Desde este punto de vista, el derecho a la desconexión se afirma cada vez más como parte integral de las estrategias sociales de las empresas.