El sueño de Giulia se hizo realidad entre las rampas helicoidales de Pozzo di San Patrizio en Orvieto. Giulia Romano, de 12 años, de Scafa (Pescara), aunque no podía caminar, pudo subir y bajar los 248 escalones, viviendo una experiencia antes impensable. “Tenía mucha curiosidad por ver la profundidad de este pozo y sin duda fue uno de los viajes más bonitos que pude imaginar”, comenta satisfecha al final.
Los voluntarios de la asociación Majella Sporting Team de Lama dei Peligni (Chieti) hicieron posible esta hazaña. La tarde del sábado 25 de abril acompañaron a la niña a bordo de una joelette, una silla de ruedas especial todo terreno de una sola rueda, por la ruta de la famosa obra maestra de la ingeniería de Sangallo. La alcaldesa Roberta Tardani y la directora de CoopCulture, Anna Rebella, les dieron la bienvenida. La iniciativa se enmarca en el proyecto “Montañas sin Barreras”, impulsado desde 2014 por la Asociación Abruzzo, que acompaña a personas con discapacidad en excursiones y visitas a lugares de difícil acceso. A lo largo de los años, el proyecto ha ido más allá de los límites del entorno montañoso para llegar también a sitios culturales, como en el caso de Orvieto, donde se asumió el desafío del descenso y ascenso del pozo.
“La sola idea de descender el Pozzo di San Patrizio con Giulia fue una emoción – dijo Peppe Ardente, responsable del sector de trekking de la asociación – hacerlo lo fue aún más y agradecemos al municipio y a CoopCulture no sólo por darnos la oportunidad, sino sobre todo por la acogida que nos brindaron”.
Una vez que llegó al fondo, Giulia también respetó la tradición arrojando una moneda de la suerte al agua del pozo. “Teníamos muchas ganas de vivir esta experiencia – explicó el padre, Giordano Romano -, para demostrar hasta qué punto un lugar como este puede ser inclusivo. El mensaje es hacer accesibles estos lugares a los que creemos que no podemos acceder”.
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