El restaurante cuenta con una estructura de gran altura para el disfrute interior, rodeada de paredes de plástico transparente, unidas a una estructura tubular. “Escuché llorar a mi hijo”, continúa la madre, que se acerca inmediatamente. Acababa de caer desde unos tres metros, en realidad era una lámina de plexiglás que se desplomó al final del patio de recreo”, explica Nadia, todavía con cicatrices.