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Después de comer espárragos, tu orina puede tener un olor muy fuerte. Un fenómeno vinculado a la transformación de un compuesto único: el ácido espárrago, que algunas personas ni siquiera pueden oler.

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Espárragos frescos. (Costela biancata/Getty Images)

Es temporada de espárragos y algunas personas ya habrán notado que el olor de su orina se vuelve más fuerte después de comerlos.

Cuando comemos alimentos, estos se descomponen en el estómago mediante jugos digestivos, ácidos y enzimas. Algunos de los compuestos resultantes de esta degradación pasan a la circulación sanguínea y luego se eliminan por la orina. En el caso de los espárragos, el culpable es el llamado ácido espárrago, un compuesto presente únicamente en esta verdura.

Luego se transforma en compuestos de azufre, algunos de los cuales son muy volátiles y muy olorosos. Se encuentran, por ejemplo, en ciertas flatulencias humanas o en el olor que desprenden los zorrillos. Estas sustancias, como el metanotiol o el dimetilsulfuro, pasan a la orina muy rápidamente, en niveles extremadamente altos, lo que explica este olor particular.

Por otro lado, existen dos escenarios. Primero, aunque es raro, algunas personas no metabolizan el ácido espárrago de la misma manera debido a la falta de las enzimas necesarias para descomponerlo. Resultado: no se encuentran compuestos olorosos en la orina.

Hay un fenómeno más común: según un estudio de la Universidad de Harvard, alrededor del 60% de las personas no pueden oler estos compuestos en la orina. Se trata de una anosmia específica, la incapacidad de detectar determinados olores. Se cree que es causada por una mutación en varios genes presentes en los receptores olfativos de las personas que no reconocen los compuestos de azufre afectados.



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