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Maurizio Landini vislumbra la pensión de oro del Parlamento. Para el número uno de la CGIL, fue el pasado 1 de mayo en sudadera, en el papel de líder del primer sindicato. La chaqueta y la corbata están listas. Después de 8 años, elegido jefe de la CGIL en 2019, en enero de 2027, Landini, con el estatus en sus manos, debería abandonar la secretaría general. Dos mandatos y una pequeña exención para eludir la edad de jubilación: la era del exjefe de Fiom está llegando a su fin.

Ya se está trabajando para su sucesor en la CGIL: forma parte del equipo de Fiom. El líder Michele Di Palma estaría en la pole. A Landini se le vislumbra un futuro político. No faltan ofertas. Todos los ex secretarios de la CGIL, desde Cofferati hasta Camusso, encontraron un escaño en el Partido Demócrata. Landini también recibió una propuesta del M5. Con Elly Schlein la chispa no saltó. La verdadera negociación es con las Avs. Landini podría aceptar la oferta de escaños en el Parlamento de Fratoianni y Bonelli (foto). La posición radical adoptada por la CGIL en los últimos años, no sólo en materia laboral sino también en Oriente Medio, corresponde perfectamente a las Avs.

También habría otra opción en el horizonte que molesta al jefe de la CGIL: la carrera por unas primarias ampliadas. Avs vive el tormento de tener dos líderes: Fratoianni y Bonelli. ¿Quién saldrá al campo contra Conte y Schlein para representar a esta parte de la izquierda? Aquí la solución podría ser implementar un tercer perfil. Landini podría ser la solución. Una candidatura con pocas posibilidades de éxito, que sin embargo crearía las condiciones para un posible puesto gubernamental del secretario de la CGIL en un futuro gobierno de centro izquierda. En este caso, el escenario de carrera a cuatro bandas se concreta: Schlein (Pd), Landini (Avs), Salis (Centro) y Giuseppe Conte (M5s). Hipótesis en discusión.

Para Landini, la certeza es la transición de la “Piazza” al “Palazzo”. Pero no sin antes colocar a un leal al frente de la CGIL, aunque para controlar el sindicato. Otra hipótesis surge también en las salas de Corso Italia. El mandato de Landini expirará en enero de 2027. Se podría considerar una extensión del mandato hasta el otoño de 2027 para permitir que Landini se postule como secretario en funciones de la CGIL.

El viernes fue el último 1 de mayo en la Plaza de Roma. Nada nuevo. Guión antiguo. Ataques contra Meloni: “Es el gobierno el que habla de salarios justos y luego no aumenta los salarios de sus empleados. Es el gobierno el que no reduce la precariedad, el que anima a los jóvenes a abandonar nuestro país”. Y luego la invitación a una movilización global por la paz: “En los próximos días tendré la oportunidad de encontrarme con los sindicatos internacionales, porque estamos avanzando para que no sean sólo los sindicatos italianos, sino el mundo entero, el mundo del trabajo internacional, el que diga no a las guerras”, arenga el líder de la CGIL desde el Circo Máximo.

La opción de un acuerdo entre Landini y Avs rompería este vínculo histórico entre la CGIL y el Pd. Una ruptura casi histórica. Un año de negociaciones y huelgas por venir. Preparar el terreno para la entrada al Parlamento.

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