La presión de China sobre Taiwán está aumentando. Además de las declaraciones de altos funcionarios de Beijing, ejercicios militares e incursiones en el Estrecho de Taiwán, el Dragón está implementando silenciosamente otra medida. El gigante asiático tiene en la mira los cables submarinos que conectan Taipei con el resto del mundo. Dañarlos es una acción crucial suficiente para ralentizar la conectividad en la isla y dañar la infraestructura crítica. Este tipo de incidentes están aumentando y preocupan a las autoridades taiwanesas.
Cables submarinos dañados
Como explica Reuters, el último episodio se refiere a la isla Dongyin, un puesto estratégico en el Estrecho de Taiwán con alrededor de 1.500 residentes y una fuerte presencia militar. Aquí se cortó un cable submarino después de que un naufragio desplazado por el mal tiempo dañara la infraestructura. Taipei activó inmediatamente los sistemas de comunicaciones de emergencia por microondas, logrando mantener operativos los servicios telefónicos e Internet, a pesar de algunas ralentizaciones.
¿Se trata de una pura coincidencia o, como sospechan algunos analistas, se esconde detrás de episodios sospechosos la mano de Pekín? Imposible decir más, salvo que no estamos hablando de casos aislados. Ya en 2023, se cortaron dos cables que conectaban las islas Matsu y las autoridades taiwanesas señalaron a los barcos chinos como responsables, a pesar de que no hay pruebas definitivas de una acción deliberada.
En cualquier caso, el problema sigue siendo estructural. Taiwán depende de una red limitada pero vital de enlaces submarinos, y cualquier interrupción ejerce presión sobre la economía y la seguridad nacional. Para un sistema de producción dominado por los semiconductores, con gigantes como TSMC, incluso las interrupciones breves pueden tener efectos globales.
El talón de Aquiles de Taiwán
Mientras tanto, China probó recientemente una tecnología capaz de operar a profundidades de hasta 3.500 metros, diseñada específicamente para cortar cables e infraestructuras submarinas. El dispositivo, desarrollado por la Universidad de Zhejiang, integra un motor, una bomba hidráulica y un sistema de control en una unidad compacta que puede montarse en vehículos submarinos no tripulados.
En su interior se encuentra una sierra de diamante capaz de girar a altas velocidades para cortar el revestimiento reforzado de los cables, diseñada para resistir la presión, la corrosión y los impactos. Beijing afirma que se trata de una herramienta de uso civil, destinada al mantenimiento y desarrollo de los recursos marinos.
Al mismo tiempo, mostrar tan explícitamente la capacidad de intervenir en infraestructuras submarinas equivale a enviar un mensaje estratégico.
En primer lugar, en Taiwán, que depende de unas dos docenas de cables troncales para su conectividad global. El gobierno de la isla, por su parte, está acelerando soluciones alternativas, como redes satelitales basadas en el modelo Starlink para reducir la vulnerabilidad.