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Los consumidores parecen cada vez más guiados por la búsqueda de nuevas y valiosas experiencias sensoriales, que tienen como hilo conductor la contaminación entre cocinas de todo el mundo, con especial interés por la cocina asiática. Del análisis de los más de 1.500 nuevos productos que se presentarán durante la edición 2026 de Tuttofood (Rho Fiera Milano, del 11 al 14 de mayo), surge un consumidor evolucionado, que ya no busca productos simples sino “combinaciones de significados”. El panorama gastronómico actual parece, por tanto, alejarse de las categorías tradicionales para adoptar una estructura híbrida, donde la frontera entre comida, funcionalidad y placer gourmet se vuelve cada vez más fina y, en ocasiones, desaparece.

Esta evolución no es un fenómeno aislado ni vinculado a lógicas de marketing, sino que forma parte de un cambio más amplio y estructural, bien descrito por el Manifiesto Alimentario, la carta de valores alimentarios, diseñada y dirigida a la comunidad alimentaria mundial, en la que los alimentos se proponen como una palanca estratégica esencial para afrontar los grandes desafíos globales.

Cuatro tendencias están redefiniendo la oferta agroalimentaria global:

1 Premiumización de la tradición: en particular, las mermeladas y las compotas se transforman en productos gourmet gracias a combinaciones inusuales (especias y maridajes con quesos), confirmadas por productos como la pasta de ají amarillo, un derivado vegetal transformado, utilizable como salsa/compota procedente del Perú, o el Laurel Regaliz, holandés, vegano y sin gluten, o el queso cheddar madurado con whisky galés y azúcar de caña natural, propuesto por una empresa inglesa. Se trata, pues, de productos tradicionales reinterpretados, en los que reina la materia prima. La transformación de productos como mermeladas y derivados en claves gourmet refleja la centralidad de los orígenes, los territorios y el saber hacer. No se trata de nostalgia, sino de reinterpretación: la tradición se convierte en infraestructura para el futuro, exactamente como indica el Manifiesto Alimentario.

2 Global Street Food: la tendencia Global Food domina las comidas preparadas, con ramen y fideos que llevan la identidad cultural asiática, y especialmente coreana, a la cotidianidad urbana, ofreciéndose también en una versión híbrida, como en el caso del Stir-fried Ramen Bulsauce with Cheese, en el que la adición de un rico queso crea una suave cubierta sobre los fideos, equilibrando perfectamente el intenso calor de la salsa, o la serie de Korean Cup Noodles, en diferentes variaciones. Se trata de soluciones rápidas, listas para usar, que mantienen una fuerte identidad cultural acompañadas de envases muy modernos. Esta tendencia pone de relieve un consumidor abierto y curioso: la comida se convierte en un lenguaje compartido y un espacio de contaminación cultural, ayudando a forjar vínculos entre comunidades y diferentes modelos alimentarios.

3 Mainstream Plant-Based: lo vegano ya no es un nicho, sino una dimensión integrada y transversal, ligada a un posicionamiento estructural ético y de salud. Ejemplos de Italia son el pesto vegano, presentado por una empresa de Liguria, y la crema proteica de pistacho 100% vegana, de una empresa siciliana, mientras que el maíz gigante del Cuzco proviene de Perú. El consumidor ya no busca sólo alternativas, sino modelos alimentarios coherentes con una visión ética y medioambiental: una tendencia que está directamente relacionada con el principio del Manifiesto Alimentario según el cual no basta con reducir el impacto, sino que es necesario regenerar los sistemas y los recursos.

4 Alimentos funcionales y bienestar: en particular, los batidos y las mezclas de superalimentos ya no son simples zumos, sino herramientas de bienestar (energía, desintoxicación, vitalidad), como lo confirman productos como el batido Wellness mixto de naranja, clementina, calabaza, cúrcuma y trigo sarraceno propuesto por una empresa de Calabria y el zumo de nabo rojo 100 % ecológico presentado por una empresa de Abruzzo, unidos por la presencia de ingredientes naturales y una percepción saludable, no siempre necesariamente explícita, pero expresada a través de la embalaje. Entre los productos sólidos, una empresa del Lacio ofrece una pinsa con una formulación diseñada para ofrecer un perfil nutricional más saludable que la pinsa clásica, gracias a un bajo contenido en grasas y azúcares y al aporte proteico obtenido con la adición de productos como la harina de guisantes. Esta tendencia indica una nueva centralidad de la salud, entendida como equilibrio global, y el Manifiesto Alimentario subraya precisamente este pasaje: la comida como aliada de la vida a lo largo de la existencia, y no sólo como fuente de calorías.

“El mercado no necesita nuevos productos similares a los anteriores, sino nuevas lógicas de producto que favorezcan el encuentro entre mundos diferentes” – declara Riccardo Caravita, director de la marca Tuttofood – “El consumidor moderno busca una síntesis perfecta entre salud,

experiencia, practicidad e identidad, orientando sus elecciones hacia modelos alimentarios coherentes con los valores que consideran fundamentales para su futuro. Y en esta edición de Tuttofood seguro que encontrarás muchas respuestas. »

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