094342557-03d7fdad-4d3f-4e89-b816-86b0df015d7d.jpg

Gaetano Mineo

Finales de los ochenta. Por un lado, un magistrado solitario y testarudo, Alberto Di Pisa, que indaga en los aspectos más sucios de los mercados públicos. Del otro, el alcalde más querido y famoso de la “Primavera de Palermo” (1985-1990), Leoluca Orlando, rostro de la redención moral de una ciudad asfixiada por la Cosa Nostra. Entre ellas, una pregunta que aún no ha tenido una respuesta definitiva: ¿la temporada de renovación en la capital siciliana fue un verdadero punto de inflexión o simplemente un cambio de fachada detrás del cual el antiguo sistema de poder seguía evolucionando? El libro “La verdad sobre el expediente de compras de la mafia”, firmado por los ex funcionarios de ROS Mario Mori y Giuseppe De Donno, lo ha vuelto a poner en primer plano.

Para comprender el conflicto, hay que remontarse al corazón de la investigación llevada a cabo por Di Pisa entre 1989 y 1990. En aquella época, el actual eurodiputado Avs encabezaba un consejo de seis colores: DC, Izquierda Independiente, Verdes, Socialdemócratas, PCI y la lista cívica “Ciudad para el Hombre”. Mientras que el magistrado estaba a cargo de los contratos municipales que durante años habían alimentado el poder de Vito Ciancimino, el demócrata cristiano de la ciudad. Cuando Di Pisa empezó a mover los hilos, descubrió que el sistema no se había apagado. La investigación tenía como objetivo verificar “si el sistema de intereses vinculado a Vito Ciancimino siguió teniendo impacto incluso bajo la nueva dirección de la Comuna”, escriben los ex funcionarios de ROS. Y eso no es todo: apareció el papel de Angelo Siino, “el ‘Ministro de Obras Públicas’ de la Cosa Nostra”, figura clave del sistema “Mafia y Compras”.

Orlando, por su parte, contó otra historia: la de un municipio que había roto con el pasado, restableciendo las licitaciones públicas. En otras palabras, como informan los autores, el alcalde afirmó que “no hay nada significativo en las relaciones sospechosas entre el municipio y las empresas involucradas”. Hay, sin embargo, un episodio que adquiere un peso específico decisivo en la historia de Mori y De Donno. Durante los registros realizados en el municipio de Palermo (entre 1989 y principios de 1990), se encontraron informaciones del alto comisario antimafia Riccardo Boccia, que datan de 1988, “en el interior de la caja fuerte puesta a disposición del alcalde Orlando”. Un documento que destaca riesgos concretos de infiltración mafiosa en determinadas empresas de pedidos. Los autores lo definen como “el elemento que más contradice la línea defensiva de Orlando, porque sugeriría conocimiento del problema”.

El problema, según el texto, no es que Orlando ordenara el crimen. Lo que pasa es que este informe -que sugería atención, controles e intervenciones- prácticamente no se utilizó. “El contraste entre ‘No lo sabía’ (declaración de Orlando, ed) y el documento encontrado”, escriben Mori y De Donno, representa el nudo que nunca se ha desatado. Y para ellos, es precisamente “el punto que más contradice la línea defensiva de Orlando”. Pero el aspecto más sensacional y controvertido para los autores es el resultado de la investigación que dejó a Orlando ileso. Y el expediente explica por qué con una lectura que huele a denuncia. “Orlando se salva de cuatro maneras”, resumen los ex oficiales de la fuerza: “ofreciendo una defensa sobre la base de regularidad y falta de conciencia personal; solicitar cobertura y comentarios externos; aprovechando el colapso de la credibilidad de Di Pisa en el asunto “Corvo” y, finalmente, gracias a que la investigación no conduce a sus consecuencias naturales.

El punto de inflexión fue, de hecho, la deslegitimación del magistrado, implicado en 1990 en el llamado asunto “Corvo” de Palermo. Graves acusaciones contra Di Pisa, de las que posteriormente fue completamente absuelto. Pero el daño ya estaba hecho. Según el expediente, “la acusación contra Di Pisa de ser el ‘Cuervo’ de Palermo se interpreta como una precisa y sin escrúpulos maniobra de deslegitimación orquestada para poner fin a su incómoda investigación”. Un hecho es seguro: la investigación se cerró en 1992, cuando la ciudad de Palermo estaba conmocionada por las masacres de Capaci y Via D’Amelio. En definitiva, como cada episodio de nuestra investigación periodística, todo converge siempre en el expediente “Mafia y proxenetismo”. Las trescientas ochenta páginas que llevan más de treinta años esperando una respuesta definitiva.

Referencia

About The Author