La empresa Akros Energy, cerca de Rostock, quiere en el futuro unir hidrógeno en sal de forma segura y económica. Una planta piloto demostrará que esta tecnología también funciona a escala industrial.
El almacenamiento de electricidad procedente de fuentes de energía renovables, como la eólica o la solar, en hidrógeno se considera un componente importante de la transición energética. La empresa Akros Energy, cerca de Rostock, quiere abrir nuevos caminos en el almacenamiento y transporte de este hidrógeno verde.
En una planta piloto, el gas hidrógeno debe unirse a la sal y así facilitarse el transporte. Esto ya se ha implementado en el laboratorio, según declaró a la Agencia de Prensa Alemana el director general de Akros, Johannes Emigholz. “Ahora estamos demostrando que es realmente posible hacer esto a escala industrial”.
Bicarbonato de sodio para transportar hidrógeno.
Según la empresa, el corazón de la planta piloto es el sistema de conversión integrado en un contenedor estándar. El bicarbonato de potasio, utilizado en la industria como agente leudante, se presenta en forma de solución acuosa en una especie de tubo de acero, explica Emigholz. “Nuestro convertidor catalítico está en este tubo de acero”. Aquí también se suministra hidrógeno.
Mediante una reacción química se forma una nueva sal, el formiato de potasio. Luego se puede transportar o almacenar, por ejemplo como solución de salmuera. Para ahorrar peso, también puedes quitar el agua. Akros también quiere construir una planta de cristalización correspondiente.
La asociación industrial “Industria del gas y el hidrógeno” también confirmó que la planta piloto es única en este aspecto. Un portavoz escribió: “La tecnología de Akros ofrece la oportunidad de transportar fácilmente hidrógeno unido químicamente a sal y así permitir la importación de hidrógeno a largas distancias”.
Otras opciones de almacenamiento serían el almacenamiento en poros y cavernas, por ejemplo, grandes cavidades subterráneas en domos de sal. En cuanto al transporte, muchos actores dependen del amoníaco como compuesto de hidrógeno, para lo cual se están construyendo o deberían construirse infraestructuras en muchos lugares, por ejemplo en las costas del Báltico y del Mar del Norte.
El transporte es más seguro que la sal
Emigholz ve ventajas en la sal frente al amoníaco. Este último es perjudicial para el medio ambiente, por ejemplo, en caso de accidente. Sin embargo, si un barco que transporta formiato de potasio se hunde, no pasará nada. Además, para el transbordo de amoniaco se necesitan terminales costosas. Sin embargo, para producir sal con hidrógeno y también para recuperar hidrógeno, sólo es necesario el sistema de conversión descrito.
Según Emigholz, la planta piloto se encuentra en las instalaciones de la empresa H2apex en Laage, cerca de Rostock. Akros es una filial de propiedad absoluta de la empresa especializada en tecnologías de hidrógeno. Tras la ceremonia de inauguración del martes, se espera que la planta piloto entre en funcionamiento en las próximas semanas.
El sistema forma parte del proyecto Formaport, apoyado por el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y cofinanciado con fondos de la UE. Además de Akros, son socios del proyecto el Instituto Leibniz de Catálisis (Likat) de Rostock, el fabricante de implantes Tab y la Universidad de Wismar.