El olvido ocasional le puede pasar a cualquiera. Pero cuando pequeñas desviaciones memoria vuelven frecuentes y afectan la vida diaria, podría ser algo más grave: demencia. Según los médicos, reconocer los primeros signos es fundamental para intervenir rápidamente y mejorar la calidad de vida. ¿Pero qué son? ¿Y qué hacer una vez identificado?
Los diferentes tipos de demencia
La demencia no es una enfermedad única, sino un conjunto de condiciones que afectan la memoria, el pensamiento, el lenguaje y el comportamiento. EL’Alzheimer es la forma más común, caracterizada por pérdida progresiva de memoria y dificultades cognitivas. Allá demencia vascular Resulta de problemas con la circulación sanguínea en el cerebro y puede manifestarse como dificultades con la planificación, la atención y el movimiento. Allá Demencia con cuerpos de Lewy implica rigidez muscular, alucinaciones y alteraciones del sueño, mientras que demencia frontotemporal Afecta principalmente al lenguaje, el comportamiento y la personalidad. Cada tipo de demencia puede tener síntomas diferentes. Conocer estas diferencias le ayuda a reconocer los primeros signos y actuar rápidamente.
Los primeros signos
Es fundamental reconocer los primeros signos. Segundo Brian Balin, Ph.D.., director del Centro de Trastornos Crónicos del Envejecimiento y profesor de neurociencia y neuropatología en la Facultad de Medicina Osteopática de Filadelfia, y Elise CaccappoloPh.D., profesor asociado de neuropsicología en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, existen varias señales de advertencia.
- Problemas de memoria: olvidar acontecimientos recientes, repetir las mismas preguntas u olvidar compromisos importantes. Estos síntomas van más allá de las distracciones diarias normales;
- dificultad del idioma: Encontrar las palabras adecuadas puede resultar difícil, con frases entrecortadas o términos inapropiados. La demencia frontotemporal suele manifestarse con estos problemas del lenguaje;
- Desorientación: perderse en lugares familiares u olvidar fechas y horas puede ser una señal temprana, especialmente en personas con enfermedad de Alzheimer o demencia vascular;
- Cambios de humor y personalidad.: Puede aparecer irritabilidad, ansiedad, depresión o comportamiento inusual antes de problemas evidentes de memoria. La demencia frontotemporal puede causar apatía o comportamiento impulsivo;
- Dificultad en las actividades diarias.: Gestionar tareas rutinarias, como cocinar, ir de compras o seguir una rutina establecida, puede volverse complejo. Los errores repetidos o la incapacidad de realizar pasos simples son señales importantes a las que hay que prestar atención. Los expertos señalan que estos síntomas suelen aparecer lentamente y pueden ser notados primero por familiares o amigos que están familiarizados con los hábitos diarios de la persona.
Cómo prevenir la demencia
Aunque no existe un método infalible para prevenir la demencia, los expertos destacaron en “Prevención” que un estilo de vida activo y saludable puede reducir el riesgo o retardar la aparición de los síntomas. Mantener el cerebro estimulado mediante la lectura, juegos de memoria u otras actividades mentales, combinado con ejercicio regular, promueve la circulación y la salud del cerebro. La nutrición también juega un papel importante: una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y pescado puede ayudar a proteger el cerebro. Al mismo tiempo, controlar los factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial alta, la diabetes o el colesterol, y desarrollar relaciones sociales activas son otras herramientas para apoyar la salud cognitiva a lo largo del tiempo.
¿Quién corre mayor riesgo?
El riesgo de desarrollar demencia aumenta con la edad, especialmente después de los 65 años, pero no afecta sólo a las personas mayores. Tener familiares cercanos que hayan padecido la enfermedad puede hacer más probable su aparición, al igual que problemas de salud como problemas cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes u obesidad. El estilo de vida también influye: quienes llevan un estilo de vida sedentario, tienen una dieta desequilibrada o viven en aislamiento social pueden encontrarse en mayor riesgo. Conocer estos factores no significa predecir la enfermedad, pero permite adoptar medidas preventivas y vigilar más atentamente los primeros signos.
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