El primer ministro británico, Starmer, no se da por vencido y ha decidido mantener el mando tras la derrota en las elecciones locales, descartando de hecho cualquier posibilidad de dimisión. En una reunión con los medios de comunicación en Londres, reconoció los resultados “muy duros”, pero aun así dijo que no quería “sumergir al país en el caos”.
De hecho, su objetivo es precisamente recuperar la confianza de los votantes mediante una nueva estrategia hasta el final de la legislatura. “Creo que tenemos que definir el camino a seguir, eso es lo que pretendo hacer en los próximos días – dijo el Primer Ministro laborista – Cómo reestructurarnos, cómo dar a la gente esperanza para el futuro. Porque no lo hemos hecho lo suficiente”.
Starmer reconoció “errores innecesarios” cometidos por el gobierno, incluido el recorte del apoyo a los pensionistas y el nombramiento del ex ministro Peter Mandelson, citado por sus vínculos con Jeffrey Epstein, como embajador en Washington. Entre los distintos puntos, el Primer Ministro también aspira a un acercamiento con la Unión Europea a través de acuerdos comerciales, de seguridad y de defensa, así como el regreso del Reino Unido al programa Erasmus+ previsto para 2027.
Como primer paso en la reorganización, Starmer nombró al ex primer ministro Gordon Brown enviado especial para finanzas y cooperación global y a la ex vicepresidenta laborista Harriet Harman como asesora sobre políticas de mujeres. Los dos nombramientos, ambas figuras de gran experiencia y autoridad dentro del Partido Laborista, se están interpretando como un último intento de fortalecer la autoridad del gobierno, mientras crece el número de parlamentarios del partido que ven un cambio en el liderazgo como inevitable. La última en presentarse públicamente es la diputada Catherine West, quien escribió en X que el partido necesita un nuevo liderazgo para cumplir sus promesas de cambio.
El problema para el Partido Laborista es que actualmente no hay un sucesor natural. Entre los nombres más mencionados se encuentran el ministro de Sanidad, Wes Streeting, el alcalde de Manchester, Andy Burnham, que se espera que consiga primero un escaño en Westminster, y la ex viceprimera ministra Angela Rayner, antigua número dos de Starmer y que dimitió en septiembre pasado tras un escándalo fiscal relacionado con su casa.