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NoNos sorprendió creer que se trataba de un engaño cuando descubrimos la investigación de la unidad de investigación de Radio France sobre la estrategia de deportes electrónicos 2026-2030, una estrategia apoyada por el Gabinete del Primer Ministro, que implica una estrecha colaboración entre la educación nacional y los actores del sector privado para “integrar los deportes electrónicos en la escuela y los cursos de formación”.

Los deportes electrónicos se refieren al juego competitivo de videojuegos en línea. El caso es que se trata de permanecer durante horas delante de la pantalla de un ordenador, concentrado en un flujo prolongado de imágenes y sonidos, para ajustar muy rápidamente los movimientos de los diez dedos sobre un teclado o un mando. El deporte electrónico es, por tanto, en cualquier caso, una actividad sedentaria. Lo que plantea el primer problema: su práctica es desfavorable para la salud física, el sedentarismo y la inactividad física favorecen las enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

Sin embargo, según un informe pericial de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria publicado en 2020, casi el 50% de los niños menores de 18 años presentan un alto riesgo para la salud en términos de sedentarismo -evaluado por el tiempo pasado frente a la pantalla con fines recreativos- e inactividad física. Además, observamos que en cuarenta años la capacidad física de los estudiantes de secundaria ha disminuido un 25%: corren más lento y durante menos tiempo que sus padres o abuelos de la misma edad.

Estos alarmantes hallazgos han provocado una movilización de los profesionales nacionales de la salud y la educación para promover la actividad física durante el horario escolar, añadiendo treinta minutos diarios en la escuela primaria a las tres horas de actividad física semanal ya previstas. Una medida que, además, es difícil de implementar.

Teniendo esto en cuenta, ¿es coherente implementar una estrategia proactiva que impulse a niños y adolescentes a adoptar la actividad sedentaria de los deportes electrónicos?

Sobre todo porque, como destacamos en el informe “Los niños y las pantallas: en busca del tiempo perdido” que presentamos al Presidente de la República en abril de 2024, el sedentarismo y la inactividad física no son los únicos problemas de salud vinculados al uso inadecuado de las pantallas, especialmente entre los más jóvenes. La visión también se ve afectada, con un mayor riesgo de miopía. Finalmente, debemos considerar el impacto en el sueño, particularmente cuando este uso ocurre por la noche, ya que el bienestar del sueño es un pilar de la salud general y del aprendizaje.

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