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Un reloj de bolsillo valorado en algunas decenas de miles de euros cambia de manos en Hamburgo por una suma récord. Detrás de este espectacular resultado se esconde un mecanismo poco común.

Un reloj de bolsillo se vendió a un precio excepcionalmente alto en una subasta de relojes en Hamburgo. El fin de semana se vendió una pieza del relojero alemán Richard Miklosch por 900.000 euros. El precio total, incluyendo comisiones de compra e impuestos, asciende a aproximadamente 1,14 millones de euros: un valor que, según la casa de subastas organizadora Cortrie, nunca se ha alcanzado para un reloj de bolsillo en Alemania.

Hasta ahora, el reloj estaba valorado en sólo unas pocas decenas de miles de euros. Sin embargo, cuando comenzó la subasta, según el subastador, se desarrolló una dinámica que superó con creces las expectativas. Antes de fijar el precio final, en la subasta participaron varios interesados ​​internacionales.

El objeto que se subastará es un reloj de bolsillo con el llamado “tourbillon volante”. Este diseño es una de las soluciones técnicamente más exigentes en la relojería clásica. El principio subyacente se remonta a un invento de alrededor de 1800: parte del mecanismo del reloj está montado en una jaula giratoria para compensar la influencia de la gravedad en la precisión. Estos modelos se desarrollaron originalmente para relojes de bolsillo, que a menudo se llevaban en la misma posición.

La variante del tourbillon “volador” apareció mucho más tarde. A diferencia de los modelos convencionales, el mecanismo sólo se apoya en un lado, lo que significa que parece flotar libremente en movimiento. La producción es particularmente compleja y requiere un alto nivel de precisión, por lo que estos relojes sólo se fabrican en cantidades muy limitadas.

El relojero Richard Miklosch, cuyas obras fueron subastadas en Hamburgo, es uno de los pocos especialistas en este campo. Sus relojes de bolsillo se consideran raros entre los coleccionistas y suelen alcanzar precios elevados. El mercado de piezas mecánicas de alta calidad se ha vuelto muy internacional en los últimos años. Ejemplos particularmente raros y piezas únicas son el foco de atención de los coleccionistas adinerados. El resultado de la subasta de Hamburgo es visto en la industria como una indicación de la alta y constante demanda de trabajos de relojería excepcionales.

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