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Una verdadera hazaña. Según se informa, un avión civil ucraniano Antonov An-28, ahora modificado y utilizado para interceptar drones de ataque rusos de tipo Shahed, ha destruido 213 objetivos aéreos desde el inicio de sus operaciones.

Como señala un artículo del New York Times, este recuento tan preciso es visible gracias a las marcas de éxito pintadas en el fuselaje de este avión de transporte civil reconvertido en plataforma interceptora de drones.

Explica que el An-28 se moviliza urgentemente durante los ataques nocturnos de los drones rusos. Luego, los controladores lo guían hacia los objetivos que se acercan antes de que la tripulación los detecte visualmente en el cielo. El avión está equipado con una ametralladora M134 Minigun de fabricación estadounidense, capaz de disparar miles de disparos por minuto, mientras que ráfagas cortas son suficientes para destruir un dron Shahed.

Una solución económica

El New York Times señala que cada interceptación cuesta alrededor de 500 dólares en municiones, considerablemente más baratos que los misiles tierra-aire, que cuestan varios cientos de miles o incluso millones de dólares.

Las marcas en el fuselaje, que sirve como tablero de combate del avión, incluyen los símbolos de los drones Shahed y Gerbera. Otras inscripciones sugieren que la destrucción fue realizada por drones lanzados directamente desde el An-28.

Además de la ametralladora M134 Minigun, el An-28 también estaba equipado con un dron interceptor P1-SUN de la empresa ucraniana SkyFall. Este nuevo avión de combate improvisado tiene al menos tres puntos de anclaje en cada ala, lo que le permite transportar hasta seis drones interceptores. Esta estrategia permite a Kiev contrarrestar los drones rusos con interceptores aéreos más baratos, reduciendo su dependencia de costosos misiles de defensa aérea.

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