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Este es el decreto de la discordia. Desde que Philippe Baptiste, Ministro de Educación Superior, anunció en nuestras columnas que quería aumentar las tasas de matrícula para los estudiantes extranjeros, sopla un viento de descontento en las universidades. Para el ministro, el principio es sencillo: los ciudadanos extracomunitarios que tengan los medios deben pagar 2.895 euros al año por una licenciatura y 3.941 euros por un máster. «¡Representa sólo el 30% del coste de la formación!», justificó a nuestro periódico el 20 de abril.

Para suavizar esta medida de choque y facilitar las cosas, el ministerio espera que los mejores estudiantes internacionales reciban becas del gobierno francés. Además, el 10% de los estudiantes internacionales no pertenecientes a la UE, por universidad, estarían exentos de tasas de matrícula.

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