Un comienzo de año acelerado para el Grupo Marcegaglia, con un Ebitda trimestral duplicado respecto al mismo período del año anterior y el objetivo de alcanzar los 7.000 millones de euros de facturación al final del presente ejercicio. Datos y proyecciones que surgen gracias al impulso ofrecido por una dinámica de precios al alza, ligada a su vez a la introducción del Cbam (Mecanismo de carbono ajustado en frontera, mecanismo de “imposición” del CO2 para el acero que entra en las fronteras europeas) y a otras medidas de protección recientes decididas por Bruselas con vistas a apoyar a la industria comunitaria.
En detalle, el grupo Mantua – considerando únicamente la parte “acero” de la consolidación – cerró el último ejercicio con unos ingresos de 6.320 millones de euros (con un descenso del 7% respecto al año anterior, impulsado por el efecto precio, en este caso negativo) frente a unos volúmenes que se mantuvieron estables en 5,8 millones de toneladas. A pesar de inversiones de 220 millones de euros -incluidas las intervenciones en la planta sueca de Fagersta en aceros inoxidables largos, en San Giorgio di Nogaro en chapas gruesas y en Rávena, además de un Capex de alrededor de cien millones de euros al año, fisiológico para un grupo de este tamaño-, el flujo de caja operativo ascendió a 270 millones de euros, con una posición financiera neta de 150 millones y 970 millones de euros en efectivo. El Ebitda a cierre de año se situó en 402 millones, frente a los 430 millones del año anterior, para un beneficio neto de 65 millones de euros.
En un contexto de incertidumbre – esta es la opinión de los dirigentes de Mantua – las cuentas parecen haber salido bien. Para el año en curso, se estima que será posible recuperar el efecto negativo sobre los precios, alcanzando una facturación de 7 mil millones de euros al final del ejercicio. Incluso en términos de márgenes, tras el buen comienzo de año, la expectativa de los mayores niveles de Gazoldo degli Ippoliti es obtener un resultado “significativamente mejor” respecto al registrado el año pasado.
Las turbulencias en la zona del Golfo Pérsico y en el Estrecho de Ormuz vinculadas al conflicto entre Israel y Estados Unidos, por un lado, e Irán, por el otro, no afectan a las cadenas de suministro logísticas, sino a los costes vinculados al suministro de energía. A pesar del efecto positivo y de las ventajas de una herramienta como Energy Release, el grupo Mantua ha calculado el coste adicional a repercutir en la cuenta de resultados en unos 4 millones de euros al mes. Sin embargo, en el mercado, como mencionamos, los precios se movieron en la última parte de 2025, luego este efecto se amplificó en los primeros meses de este año, impulsado por el Cbam y las nuevas medidas protectoras que entrarán en vigor a principios de julio. Según las previsiones, las importaciones dentro de las fronteras de la Unión Europea podrían reducirse hasta en un 50 por ciento. Esto dará como resultado un mayor margen de acción para los operadores europeos. “La empresa ha logrado avanzar rápidamente gracias a una cartera de pedidos reducida”, explican algunos observadores; Por esta razón, después de un primer trimestre convincente con una duplicación de la velocidad en términos de márgenes, el segundo semestre también parece positivo.