Por Claudia Montero, presidenta de Eurogroup Consulting
El debate público comienza a estructurarse en torno al envejecimiento de la población. Sin embargo, esta cuestión sigue estando en gran medida ausente de las prioridades estratégicas de los líderes franceses, movilizados, con razón, por las tensiones geopolíticas y las incertidumbres económicas que captan su atención y dictan su agenda.
Pero al centrarnos en la emergencia corremos el riesgo de subestimar una transformación silenciosa, profunda y segura: el shock demográfico.
No es necesario proyectarse muy lejos para medir su magnitud. Ya se ha alcanzado un umbral crítico. En 2025, Francia registró un mínimo histórico de nacimientos: 645.000, el nivel más bajo desde la Segunda Guerra Mundial. No se trata de un colapso, sino de un cambio duradero con un pico demográfico que podría producirse ya en 2044. Este envejecimiento reconfigurará profundamente, y más rápido de lo que creemos, nuestros usos, nuestros mercados y los modelos económicos de las empresas de todos los sectores.
¿Qué modos de transporte serán los preferidos por los mayores de 65 años? ¿Cómo evolucionará el mercado inmobiliario, el de la construcción o el de seguros a medida que se multipliquen las herencias? ¿Cuáles son las consecuencias para el empleo y la gestión de carrera? ¿Nos dirigimos hacia un exceso de vivienda o incluso hacia una obsolescencia parcial del parque inmobiliario? ¿Cómo pensar en el diseño y embalaje de productos cotidianos destinados a personas con deterioro de sus habilidades visuales y motoras? Estas preguntas afectan a toda nuestra economía.
Lo que está en juego es considerable: el shock demográfico no puede pasar desapercibido para nuestras estrategias empresariales y nuestras políticas públicas.
Algunos actores están empezando a prepararse. El sector bancario y de seguros tomó ventaja al abordar la transferencia de activos de la generación del baby boom de una manera muy concreta. Pero estas iniciativas siguen estando demasiado aisladas.
Noticias
mi tribuna
Ilustración del boletín Ma Tribune
De modo que la demografía nunca piensa por sí misma. Está intrínsecamente ligado a otras transiciones importantes: tecnológica, ecológica, social. Esta complejidad dificulta la lectura del fenómeno y puede diluir la responsabilidad de actuar.
Finalmente, las políticas públicas juegan un papel decisivo. Las decisiones tomadas en términos de salud, impuestos, dependencia o cohesión social influirán profundamente en nuestra capacidad colectiva para absorber estos cambios y las condiciones en las que operarán las empresas. Estas decisiones deben tomarse, y esto es fundamental, sin sacrificar las políticas dedicadas a los jóvenes: ¡las generaciones futuras no desaparecen con el envejecimiento de la población!
Frente a esta complejidad, una cosa es segura: las organizaciones que se anticipen a estas dinámicas obtendrán una ventaja decisiva sobre aquellas que experimenten cambios.
Es por eso que hacemos un llamado a los líderes empresariales y a los tomadores de decisiones públicas para que incluyan ahora el shock demográfico en sus hojas de ruta estratégicas. No como una limitación adicional, sino como una palanca para la transformación y la competitividad con nuevos mercados por construir, nuevos modelos por inventar, nuevas alianzas por forjar entre los sectores público y privado.
Se acabó el tiempo de reacciones limitadas. El espíritu de resiliencia heredado de la Covid debe combinarse con una lógica de anticipación estructurada, sector por sector, en torno a las consecuencias del envejecimiento en los modelos de negocio, las necesidades de capacidades, las infraestructuras y los equilibrios financieros. Los dirigentes tenemos la responsabilidad de iniciar ahora esta reflexión colectiva, abierta y exigente sobre la economía francesa de 2035.
Claudia Montero es Presidenta de Eurogroup Consulting desde 2024. Licenciada por la HEC de París, se incorporó a la firma en 1997 y ha desarrollado allí toda su carrera de consultoría, principalmente en los sectores industrial, sanitario y público. Comprometida con una consultoría ética y sostenible, anclada en los territorios y atenta a los desafíos humanos de las transformaciones, lleva a cabo numerosas iniciativas en los temas de inteligencia colectiva, empleo senior e inclusión. También es directora de SYNTEC Conseil en Management y presidenta de HEC We&Men.
Referencia