El martes 12 de mayo, una marea humana llegó a Piazza Maggio, en Buenos Aires y otras grandes ciudades argentinas, para protestar contra la política de austeridad presupuestaria que ha afectado a las universidades públicas. Estudiantes, docentes y sindicatos se manifestaron por decenas de miles en la capital argentina, pero también en Córdoba, Mar del Plata, Mendoza y Tucumán.
Se trata de la cuarta fuerte movilización nacional en favor de la universidad desde que el líder de extrema derecha Javier Milei llegó al poder en diciembre de 2023. La primera, particularmente masiva, en abril de 2024, obligó al ejecutivo a dar marcha atrás y liberar fondos.
La Universidad de Buenos Aires (UBA), protagonista de la marcha en la capital, citó hasta 600.000 manifestantes, cifra considerada muy sobreestimada por los periodistas presentes.
«¿Por qué tanto miedo a educar al pueblo?», “Ahorrar en educación enriquece la ignorancia”proclamaban algunas pancartas y pancartas de la procesión de Buenos Aires, que se reunió al final de la tarde en Piazza Maggio.
“La universidad pública es un orgullo para nuestro país”Ludmila, de 35 años, profesora de nutrición, dijo a la Agence France-Presse en Buenos Aires. “Que todo el mundo pueda acceder a él, sea cual sea su clase social, es algo que debemos defender”.
En el centro del conflicto está la ley de financiación universitaria, aprobada en 2025 por el Parlamento contra el dictamen presidencial, que obliga al Estado a garantizar los recursos de la universidad pública e indexarlos a la inflación (actualmente en el 32,6% interanual).
El ejecutivo considera que esta ley, antes que el presupuesto, es “efectivamente derogado por él y que no puede haber créditos fuera de él” del presupuesto, so pena de poner en riesgo las finanzas del estado, afirmó este lunes el secretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez.
Riesgo de parálisis universitaria
Según los sindicatos, los salarios universitarios han caído hasta un 40% en términos reales en los últimos años y cientos de profesores han dejado sus puestos de trabajo por falta de ingresos suficientes. Un director laboral supervisado a tiempo completo recibe aproximadamente un millón de pesos (630 euros) al mes.
“Muchos profesores dimiten (…)se esfuerzan demasiado para pasar el mes”asegura Candela, estudiante de Historia de la Universidad de Sarmiento, que no quiso revelar su apellido.
Habló el rector de la UBA, Ricardo Gelpi “una situación dramática para las universidades y la ciencia”. Algunas facultades, como las de Ciencias, están en huelga prolongada. Los directivos de los hospitales universitarios dependientes de la UBA advirtieron sobre el riesgo de parálisis dentro de cuarenta y cinco días.
Alejandro Álvarez lo admitió “una petición salarial legítima”pero reportó una movilización “fuertemente influenciado por la política”citando el apoyo de varios sindicatos y partidos de izquierda a la marcha, y la presencia de Axel Kicillof, gobernador peronista (centroizquierda) de la provincia de Buenos Aires, considerado el opositor número uno. 1 y potencial candidato presidencial.