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Ulrich Reitz, corresponsal en línea de FOCUS, ajusta cuentas con el SPD después del comité de coalición y advierte contra un año de reformas atrasadas en Alemania.

En realidad, la reunión en la Cancillería debería haber sido un golpe liberador, pero el resultado sigue siendo decepcionante. Después de las conversaciones, una cosa es segura: el bono de ayuda finalmente queda descartado.

Ulrich Reitz, corresponsal online de FOCUS, habla de un “pico de frustración”. Para él, la razón es clara: “El partido más conservador de Alemania, que definitivamente no quiere cambios, que los teme, que despierta resentimientos, etc., es el SPD”. Mientras grandes empresas como Mercedes venden sus filiales y VW “colapsa”, según Reitz la política se pierde en un “reino de consignas de perseverancia”.

Merz ya no necesita una retórica aguda, sino un talento diferente

Al menos los líderes de la Unión y del SPD han acordado una hoja de ruta para las reformas. Desde junio, el canciller Friedrich Merz (CDU) quiere invitar a empresarios y sindicatos a nuevas conversaciones para salvar el calendario de reformas.

Sin embargo, Reitz se muestra escéptico sobre las posibilidades de éxito de esta iniciativa. Merz se presenta con una “retórica aguda”, pero en la crisis actual necesitamos a alguien “que una objetivos, que escuche, que tenga talento para la moderación”.

Durante su última comparecencia ante la DGB, Merz “no tuvo ningún efecto emocional en la gente”. En cambio, simplemente dio una “conferencia semiacadémica”. Su discurso fue interrumpido por numerosos silbidos y en ocasiones incluso risas.

Reformas sociales y bloqueo de los sindicatos

Un problema más profundo lo ve Reitz en la estrecha relación entre el SPD y la Confederación Sindical Alemana (DGB), a la que califica como “casadas entre sí”. Según su análisis, esta alianza conspiró “contra toda reforma social y contra toda reforma económica”.

El hecho de que un padre soltero pueda recibir enormes sumas de dinero a través de transferencias, como el dinero de los ciudadanos, demuestra que el SPD ha perdido completamente el rumbo en su “conservadurismo social”. En última instancia, en el lado socialdemócrata se está extendiendo un “síndrome de miedo” que impide un progreso real.

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