El Kremlin anunció recientemente que había probado un misil de crucero de propulsión nuclear. Bourevestnikuna de sus llamadas “superarmas” de nueva generación, capaz de restaurar –según Vladimir Putin– las capacidades de disuasión nuclear de Rusia. Junto al Burevestnik, también están regresando otras armas como el Kinzhal, el Sarmat y el Avangard. Aunque Rusia las presenta como armas imbatibles, según los expertos, no tienen ese potencial. El verdadero objetivo de estos anuncios es sobre todo político: sembrar miedo e influir en el proceso de toma de decisiones de los países occidentales con respecto a Rusia y Ucrania.
“Superarmas” rusas.
Entre las muchas armas de las que el ejército ruso presume de tener en su arsenal se encuentran, según el Kremlin, sistemas capaces de lanzar ataques nucleares desde tierra, aire y mar, así como una plataforma láser. Se hace referencia al misil balístico intercontinental Sarmat, al misil hipersónico lanzado desde el aire Kinzhal, al vehículo planeador hipersónico Avangard, al sistema láser Peresvet, al dron submarino de propulsión nuclear Poseidon y al ya mencionado misil de crucero de propulsión nuclear Burevestnik. Estos dos últimos, en particular, han vuelto a estar en primer plano. Tanto el Burevestnik como el Poseidón funcionan con energía nuclear y no están destinados a ser utilizados en el campo de batalla, sino más bien como herramientas de disuasión nuclear. Ambos prometen un alcance ilimitado y están diseñados para eludir las defensas antimisiles occidentales. Por último, pero no menos importante, el esfuerzo bélico de Rusia en Ucrania está en gran medida estancado y el apoyo internacional a Kiev continúa. Así, según los expertos, el objetivo real de estos anuncios es ante todo político. “Está diseñado para provocar reacciones emocionales, principalmente miedo, para moldear la toma de decisiones de los países occidentales hacia Rusia y Ucrania y crear prejuicios intelectuales que los rusos puedan explotar en el futuro”, dijo George Barros, del Instituto para el Estudio de la Guerra, al Kyiv Independent.
El farol de Moscú
Según los analistas de defensa occidentales, es difícil determinar con certeza -debido a la poca información verificada de forma independiente- el verdadero estado operativo de las dos armas. Lo poco que sabemos proviene de los mensajes políticos rusos. Según Pavel Podvig, experto en armas nucleares con sede en Ginebra y director del Proyecto de Investigación de las Fuerzas Nucleares de Rusia, el Burevestnik funciona como un misil de crucero normal, excepto que está propulsado por un reactor nuclear en miniatura. El Poseidón opera bajo el agua. Se trata de un dron autónomo de propulsión nuclear, diseñado para ser lanzado desde submarinos como el Belgorod, que forma parte de una división secreta de la Armada rusa. “Es básicamente un dron submarino de largo alcance. Puede moverse a altas velocidades (alrededor de 100 km/h) y lanzar una carga nuclear cerca de objetivos costeros, lo que podría provocar tsunamis o contaminación radiactiva”, dijo al periódico Kiev Independent Dmitry Gorenburg, del grupo de investigación sin fines de lucro Centro de Análisis Naval (CNA).
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