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La noche del sábado al domingo en Via Ferrante, en Caserta, volvió a ser escenario de violencia y caos en el corazón de la vida nocturna de la ciudad. Una gran pelea que se desató entre grupos de jóvenes provocó momentos de alta tensión y una estampida generalizada entre los cientos de jóvenes presentes en la zona. En el lugar intervinieron patrullas de la Policía Municipal y de la Guardia di Finanza, a las que posteriormente se sumaron la Policía Estatal y otros agentes municipales, llamados para gestionar una situación particularmente compleja.

Según las primeras reconstrucciones, una quincena de agentes de policía se encontraron ante una situación en la que se arrojaron botellas rotas y se utilizaron sillas y mesas como instrumentos contundentes.

El número de víctimas se elevó a tres heridos leves: dos jóvenes resultaron gravemente heridos en la cabeza, uno sufrió una fractura del tabique nasal y, según informes, una joven embarazada fue golpeada en el abdomen durante las riñas. Fue necesaria la intervención de 118 personas para rescatar a los heridos y trasladarlos al hospital.

En el episodio también interviene el ex líder del grupo Fratelli d’Italia, Pasquale Napoletano, que pide a la prefecta Lucia Volpe y a los comisarios extraordinarios que proporcionen a la policía municipal las herramientas de autoprotección necesarias para afrontar los servicios de orden público y reforzar una mano de obra hoy en día muy insuficiente en comparación con las necesidades de la ciudad.



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