La muerte del alcalde de la ciudad, a la edad de 85 años, en la noche del domingo al lunes, constituye un shock para muchos residentes. “Es una gran tristeza. Mis abuelos, y luego mis padres, lo conocían, como yo, desde niño”, confiesa Julien, propietario del restaurante Les Colonnes en Issy-les-Moulineaux, donde André Santini era un visitante habitual. “Era una figura histórica”, añade.