Unos días después del concierto de Cesare Cremonini en el Circus Maximus, estalló la protesta de los habitantes del Aventino. Los comités vecinales informan que el casco histórico se ha transformado en un enorme aparcamiento de camiones, destinado a los espectáculos previstos para el sábado y el domingo.

Fotos de juntas vecinales
Las fotografías, distribuidas por los residentes, muestran camiones estacionados también en zonas fuera del área designada oficialmente como obra de construcción y espacio para conciertos, con el Circo Máximo literalmente invadido por vehículos pesados.
“Después de convertirse en una piscina al aire libre debido a las lluvias, hoy el Circus Maximus se ha transformado también en un gigantesco aparcamiento para camiones destinado a la organización de conciertos”, explica a Adnkronos Fabrizio Santori, líder del grupo Campidoglio Lega. “Una secuencia de imágenes que cuenta mejor que cualquier eslogan cómo se gestiona uno de los lugares más importantes y delicados de la capital. Nadie cuestiona el valor de los acontecimientos y el impacto económico que generan. Pero una pregunta es inevitable: ¿cuánto puede soportar el Circo Máximo? ¿Cuántos vehículos pesados, cuántas instalaciones, cuántos montajes y desmontajes continuos pueden pesar sobre un sitio arqueológico único en el mundo?”