Al principio parecía casi una locura: penetrar el ojo para eliminar el cuerpo vítreo y trabajar directamente sobre la retina. Estábamos en los años 70 y esta técnica parecía demasiado invasiva y compleja a muchos especialistas. Al profesor Mario Stirpe no. Figura central de la escuela oftalmológica romana, Stirpe comprendió antes que muchos otros el potencial de una técnica, la vitrectomía, que hoy representa la base de la cirugía vitreorretiniana moderna y que se utiliza a diario para el tratamiento del desprendimiento de retina y muchas otras patologías oculares.
Es aquí a partir de este patrimonio científico que toma forma el camino de la Fundación GB Bietti, hoy el único instituto científico italiano de hospitalización y tratamiento (IRCCS) dedicado exclusivamente a la oftalmología. Y que cuenta, en 42 años de actividad, con 77.000 pacientes visitados y 1.579 publicaciones científicas, con 12.564 intervenciones quirúrgicas realizadas desde 2022 hasta hoy. Una realidad que, a lo largo de los años, ha contribuido a hacer de Roma uno de los centros de investigación en visión más avanzados de Europa.
ENTRE LA INVESTIGACIÓN Y EL CUIDADO
De hecho, la visión del profesor Stirpe no se limitaba únicamente a la cirugía: su proyecto era un centro donde la investigación y la atención clínica estuvieran en estrecho contacto diario. Y hoy, esta combinación representa una de las principales fortalezas de la Fundación Bietti. Aquí trabajan codo a codo oftalmólogos, biólogos, genetistas, bioingenieros y bioestadísticos, compartiendo datos, experimentos y resultados. De este modo, los descubrimientos científicos se transforman rápidamente en oportunidades para el paciente. No es casualidad que la Fundación haya sido reconocida como centro nacional de enfermedades oculares raras, lo que la sitúa en el centro de la red italiana dedicada al estudio y al tratamiento de patologías hereditarias complejas, como determinadas formas de retinitis pigmentosa y coroideremia, que hasta hace unos años se consideraban sin perspectivas terapéuticas concretas.
EL FUTURO
Por tanto, los avances más prometedores se producen en el campo de la investigación sobre la genética y los mecanismos moleculares de las enfermedades, que abren el camino a terapias cada vez más sofisticadas, capaces de intervenir directamente sobre los defectos genéticos responsables de la patología.
Pero la vanguardia romana de la Fundación Bietti también pasa por la tecnología. Cada año, miles de operaciones quirúrgicas se realizan en quirófanos equipados con sistemas de última generación: existe la cirugía tridimensional, que permite a los cirujanos operar observando imágenes de muy alta resolución en grandes pantallas digitales y no a través del microscopio quirúrgico tradicional. Y luego está la que los expertos definen como la auténtica revolución de los próximos años, centrada íntegramente en la medicina personalizada. El estudio de la genética, la proteómica y los mecanismos biológicos que regulan las enfermedades oculares permitirá cada vez más adaptar los tratamientos a las características específicas de cada paciente, aplicando así a la oftalmología un modelo ya consolidado en oncología. En este escenario, la inteligencia artificial desempeñará, por tanto, un papel cada vez más central, también en oftalmología. De hecho, la Fundación Bietti utiliza algoritmos para analizar grandes cantidades de datos clínicos, apoyar la investigación genómica e identificar tempranamente a los sujetos en riesgo. Un ejemplo, entre otros, es el análisis automatizado de imágenes de retina, que ayuda a mejorar la detección y dirigir a los pacientes a diagnósticos más rápidos. Por supuesto, junto con la tecnología que recopila la información, el papel del médico sigue siendo central: es él quien debe realizar el diagnóstico y la evaluación clínica del paciente. Lo que es seguro, hoy como en los años 1970, es que la escuela romana de oftalmología sigue mirando hacia el futuro. En primer lugar fueron las intuiciones pioneras del profesor Stirpe; hoy son las terapias genéticas o la inteligencia artificial. Sin embargo, siempre nos guía el mismo objetivo: innovar con valentía para mejorar la atención al paciente.
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