Massimiliano Gobbi
“¿Qué más tiene que pasar?” Via Tallone es gratuita.” Este fue el grito de cientos de vecinos que salieron a las calles ayer por la mañana. Tor Cervara para exigir la expulsión del “palacio del miedo” y su demolición. Una manifestación participativa y ruidosa, compuesta por pancartas, megáfonos y carteles en via Cesare Tallone, organizada por la asociación Luce Sia el día después de la brutal violación en grupo que sufrió un colombiano de 32 años, segregado y maltratado durante tres días en el edificio ocupado por inmigrantes, muchos de ellos ilegales. Un lugar que los ciudadanos califican como una zona libre, donde el narcotráfico, las ocupaciones ilegales, las peleas y las actividades ilícitas ocurren sin parar. Y el tiempo puede confirmarlo, ya que el miércoles pasado ingresamos al edificio en compañía del cura “antidrogas”, don Coluccia.
A pesar de los numerosos controles y registros policiales, “nada ha cambiado”. “Todo ha vuelto a ser como antes, los ciudadanos están cansados y exasperados de ser sumisos”, explica la abogada Tiziana Siano, presidenta de la asociación “Luce Sia”. “Salimos a las calles para exigir no sólo el desalojo inmediato del edificio, sino también su demolición. Estos focos de ilegalidad deben ser eliminados permanentemente. “La manifestación se desarrolló bajo la mirada de la policía, pero durante la manifestación se produjeron incidentes que alimentaron aún más el descontento de los ciudadanos. Algunos magrebíes comenzaron a orinar delante de los manifestantes y de la policía, desatando la ira de los ciudadanos que sufrieron por enésima vez su actitud de desafío y su “sentimiento de impunidad”. heridos durante una discusión que se produjo entre ellos dentro del edificio – continúa Siano – El vehículo policial blindado tuvo que abandonar la manifestación para pasar bajo la estructura ocupada. Los socorristas fueron recibidos con piedras. Escenas que los ciudadanos ya no quieren ver.
Un sentimiento de ira y desconfianza prevalece entre los residentes, alimentado por la creencia de que el barrio ha permanecido tranquilo. “Ya no podemos vivir en paz”, añade Isabella Ginanneschi, presidenta del comité vecinal de Tor Cervara. “Hay ciudadanos que evitan pasear a sus perros o acompañar a sus hijos en los parques públicos por miedo a ser atacados”. En la manifestación, deliberadamente apartidista, participaron numerosos representantes políticos, comités de vecinos y asociaciones de Roma Oriental. También estuvieron presentes el senador Marco Scurria y el diputado Marco Perissa, quienes reiteraron la necesidad de proceder rápidamente a la demolición del edificio. “Para proceder a la demolición se requiere autorización del municipio de Roma”, explicó el parlamentario. “El Capitolio debe intervenir sin más demora para que pueda comenzar un proceso de recuperación y reurbanización de la zona. La legalidad debe volver a ser la regla y no la excepción.”