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De repente, las cosas tuvieron que suceder rápidamente, a 400 kilómetros de altura sobre la tierra. Debido a nuevas filtraciones de información en un módulo ruso de la Estación Espacial Internacional (ISS), varios astronautas se han retirado a la nave Dragon atracada como medida de precaución. Junto con el incendio a bordo, la pérdida de presión es uno de los graves peligros que azotan el puesto avanzado de la humanidad. Para los expertos espaciales, el último accidente no es motivo de pánico, pero muestra los desafíos fundamentales que enfrentan los viajes espaciales tripulados. Aquí hay tres cosas que podemos aprender de esto:

Primero: la ISS está envejeciendo

La Estación Espacial Internacional ha estado habitada permanentemente durante más de 25 años. Muchos de sus módulos se remontan a finales de los años 1990 o principios de los años 2000. Los signos de desgaste aumentan en consecuencia. “La necesidad de una vigilancia permanente es al menos tan importante en el espacio como en la Tierra”, recuerda el ex director espacial europeo Jan Wörner. “La falta de atención no se puede posponer simplemente bloqueándola temporalmente”.

Los expertos señalan que, sobre todo, los componentes más antiguos del laboratorio volador necesitan un control y un mantenimiento cada vez mayores. El túnel de transición afectado del módulo de servicio ruso Zvezda se considera desde hace años un caso problemático. Allí se registraron y repararon repetidamente pequeñas fugas de aire.

A esto se suman las enormes cargas que suponen las operaciones espaciales. Los cambios extremos de temperatura, la fatiga de los materiales, los efectos de la radiación y numerosas maniobras de atraque y desacople dejan sus huellas. Según información rusa, el sistema de acoplamiento afectado ha sufrido más acoplamientos que otros módulos de la estación. El accidente en gravedad cero también muestra las limitaciones de una infraestructura que se utiliza durante mucho más tiempo del previsto originalmente.

En segundo lugar: la cooperación internacional también ayuda en tiempos de crisis

No sólo es notable la filtración en sí, sino también la forma en que se maneja. Los protocolos de seguridad funcionaron como se esperaba. Mientras los cosmonautas rusos preparaban las reparaciones, los astronautas estadounidenses entraron en la nave espacial “Dragon” de SpaceX como medida de precaución. Esto significaba que en todo momento estaban disponibles un lugar seguro para retirarse y la posibilidad de un rápido regreso a la Tierra.

El accidente también demuestra claramente que la cooperación internacional en el espacio sigue funcionando. A pesar de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, las agencias espaciales de Rusia, Estados Unidos y sus socios colaboran estrechamente en la ISS. Cuatro alemanes ya han estado en la ISS: los astronautas Thomas Reiter, Hans Schlegel, Alexander Gerst y Matthias Maurer.

En la ISS se intercambia información relevante para la seguridad, se toman decisiones de forma coordinada y se implementan planes de emergencia en conjunto. La estación espacial sigue siendo uno de los pocos proyectos importantes en los que continúa la cooperación entre Moscú y Washington a pesar de las tensiones políticas.

“Es notable que la colaboración funcione a nivel de ingeniería, quizás incluso como modelo para afrontar las crisis en la Tierra”, destaca Wörner, ex director general de la Agencia Espacial Europea (ESA). La ISS es demasiado importante para rendirse en la disputa política. «Es lamentable que muchos otros proyectos científicos hayan sido inmediatamente abandonados: ¡las conexiones deben permanecer intactas incluso en tiempos de crisis! Por el momento, este papel pertenece sólo a la ISS”.

Tercero: a pesar de los planes para Marte, piense en la vida cotidiana en el espacio

El foco actual de los viajes espaciales suele estar en misiones lunares y planes a largo plazo para vuelos tripulados a Marte. Sin embargo, el accidente de la ISS nos recuerda que los mayores desafíos a menudo residen en las operaciones diarias. Los sistemas vitales deben funcionar las 24 horas del día, los pequeños defectos del material deben detectarse rápidamente y las reparaciones deben realizarse en condiciones difíciles.

Estos incidentes proporcionan información importante, especialmente para futuras misiones a largo plazo. Cuanto más se alejan los astronautas de la Tierra, menos pueden esperar ayuda rápida del exterior.

Por lo tanto, las experiencias con las pérdidas de la ISS contribuyen a hacer que las futuras naves y estaciones espaciales sean más robustas. El accidente actual nos recuerda sobre todo que los viajes espaciales tripulados no son sólo objetivos espectaculares, sino también una labor continua de mantenimiento, prevención y seguridad.

“En la ISS se llevan a cabo diariamente importantes investigaciones sobre la Tierra”, afirma el experto Wörner. El accidente demuestra que la redundancia es importante no sólo para elementos individuales, sino también para sistemas completos. “Por eso necesitamos trabajar rápidamente en el sucesor de la estación”. Desafortunadamente, un cambio de ubicación de la ISS a la estación espacial china “Tiangong” (Sky Palace), como en el thriller espacial “Gravity”, no es técnica ni políticamente posible.

© dpa-infocom, dpa:260607-930-185557/1

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