México y Corea del Sur abren el Mundial de 2026 con tres puntos cada uno y una primera escapada ya significativa. La victoria del equipo local ante Sudáfrica y la remontada de los coreanos ante la República Checa determinaron desde el inicio, tras la primera jornada, el balance del Grupo A.
México – Sudáfrica 2 a 0
En el Estadio Azteca de la Ciudad de México, escenario del partido inaugural del torneo, México se presenta con la responsabilidad de ser anfitrión pero sin la carga. El inicio viene acompañado de un ambiente intenso, casi más emotivo que técnico, pero no hace falta mucho para que el equipo de Aguirre ponga en orden su juego.
El primer episodio decisivo llegará pronto. En el minuto 9, la presión alta mexicana generó un error en la preparación sudafricana: recuperación rápida del balón y Julián Quiñones que remató raso, anotando no sólo el 1-0 sino también el primer gol del Mundial.
A partir de ahí se desarrolla el juego controlado. México no necesita forzar, maneja la posesión y elige cuándo aumentar la presión. Sudáfrica intenta permanecer en el juego, pero lucha por construir jugadas claras y, a menudo, se queda atrapada en su propio campo.
La recuperación amplía la brecha. También porque, al cabo de unos minutos, Sudáfrica se quedó con diez minutos tras la expulsión de Sithole por una falta del último hombre. No será la única tarjeta roja. Sudáfrica acabó el partido a nueve, con la expulsión de Zwole en el minuto 83, mientras que México acabó a diez por la roja a Montes en el tiempo añadido. Tres tarjetas rojas son un récord para un partido inaugural de un Mundial.