En Francia los hombres tienen que llevar bañadores ajustados, en Cerdeña las toallas están prohibidas y los castillos de arena son tabú en casi todas partes. ¿Qué ya no está permitido y dónde? Una visión general.
Ni castillos de arena, ni hoyos en la playa, ni recoger conchas, ni colillas y, en La Pelosa, en Cerdeña, ni toallas de baño. En realidad, unas vacaciones de verano en el sur pueden ser tranquilas y relajadas, pero en muchos países la diversión termina principalmente en las playas: aquellos que infrinjan las reglas, a veces estrictas, tendrán que echar mano de su propio bolsillo.
Multa de 1.500 euros por construir castillos de arena
Tomemos como ejemplo los castillos de arena: cuando no hay competiciones de apilamiento de arena, construir estas pequeñas obras de arte está prohibido en un número sorprendente de lugares. En Tenerife, por ejemplo, por “motivos estéticos”, en el Mar del Norte alemán y en el Mar Báltico por motivos de protección costera. Multa para arquitectos de playa: hasta 1.500 euros.
Se vuelve aún más caro si te pillan fumando un cigarrillo en la playa. En algunos lugares de España cobran hasta 2000 euros, vapear incluido. En Francia las sanciones son mucho más bajas: se deben pagar 135 euros por una infracción.
También están prohibidos los pantalones demasiado holgados y las chanclas.
Algunas otras prohibiciones a los turistas parecen extrañas: incluso en Francia, los hombres tienen que usar trajes de baño ajustados al nadar. Motivo: Impide que los hombres entren al agua con pantalones deportivos contaminados. En el Parque Nacional Cinque Terre, en el norte de Italia, se anima a los visitantes a sustituir las chanclas y los zapatos de tacón por zapatos resistentes. La razón es la siguiente: de lo contrario, el senderismo sería demasiado peligroso.