Con 2.690 muertes de niños menores de un año en 2024, Francia sigue estando al final del triste ranking de mortalidad infantil en Europa. Lo peor es que la tasa de 4,08 muertes por cada 1.000 nacidos vivos (es decir, el 21º país de los 27 de la Unión) no ha dejado de aumentar desde 2014. Y esto en un contexto en el que el número de nacimientos está en caída libre en el mismo período: en 2024 nacieron 660.000 niños, es decir, 160.000 menos que en 2012.
“Resultados preocupantes” que “no son inevitables”, cree sin embargo Yann Le Strat, director científico del Servicio de Salud Pública francés (SPF), que publica este miércoles una evaluación de la evolución de la salud perinatal en los últimos diez años. Porque para desvelar el misterio de este aumento de la mortalidad infantil y esperar revertir la tendencia, la agencia analizó las posibles causas del fenómeno basándose en exhaustivas bases de datos.